Separata

11 de Enero del 2008

Las cosas son como caramelos, envueltas en el papel de las palabras. Ahora hace calor y las cosas se ablandan, se ponen chirles, sudan su baba central y se pegan a las palabras que las envuelven. Hay que desenvolver las cosas con cuidado milimétrico, o sino resignarse a comer el caramelo con pedacitos de papel pegado.

Escribir es como cortarse las uñas, algo te crece dentro de la carne, se abre camino y se curva, se vuelve sólido y flexible, un tejido de células muertas. Y hay que desprenderlo para que vuelva a crecer, cortarlo con un clic.

Clic.

Usted está aquí

27 de Diciembre del 2007

(y ahora que va a pasar con todo esto
eso es lo que me pregunto)

y en este preciso momento
el aleteo de una mariposa en Birmania
provoca el aleteo de un mariposón
en el Buenos Aires Design
deme dos
dos velitas de aquellas
deme déme deme déme

y en este preciso momento
Johnny se aleja de la orquesta
va hasta la baranda que lo separa del mar
saca del martini el pinche con la aceituna
es importante decir
que Johnny abandonó a su esposa
y a sus tres hijos
renunció a su trabajo
retiro voluntario y se gastó toda la guita
en este crucero
el danubio azul va atenuándose
la bruma fija sobre el mar
el mar cartón pintado
la luna redondel
y Johnny saca el pinche con la aceituna del martini
la aceituna en la boca
la lengua que la empuja hacia atrás
la acomoda
los molares y los premolares
prensan desgarran trituran
el vodka y el aceite
en la lengua
el paladar
se le imprimen como una marca de agua
en un billete falso

>> continuar leyendo

Bit

23 de Noviembre del 2007

El gargajo - ¡sstchupt! - cae en el centro del charco. Javier es el que escupe mejor, puede disparar uno sin dejar de hablar. Los pómulos tensos mientras habla, esperando a que venga la próxima t para disparar.

- Conmigo no te hagas el pelot-¡sstchupt!-udo – y el miquimoco ya colgando del borde del delantal azul del pelotudo.

El único que le gana es Juan porque tiene los dientes de adelante separados. El agujero en V de los dientes de adelante, el latigazo de la lengua y el chorrito - ¡schpit! - en parábola newtoniana. Los de Juan son transparentes, los de Javier, los de Javier… vení y mirá.

Estamos todos en fila saliendo de la escuela nueva de este lado de la calle. Karina Pianelli está parada en el medio de la calle frenando el tránsito. No hay nada que frenar, a esta hora no pasa nadie.

(Pero igual vos Pianelli estuviste chupando las medias toda la semana y ahora sos borradora oficial del pizarrón y regadora oficial de la batata del frasco arriba del armario de los mapas. Nunca Pianelli te van a elegir mejor compañera: sos una falsa y no importa que te sigas haciendo la linda porque sos la única que tiene teléfono y una casa con dos pisos con escalera y todo.)

Karina Pianelli está parada con el cartel de PARE en la mano.Y cruzamos la calle, la señorita Noemí cruzando la calle y Javier tensa los pómulos y sabemos que va a apuntar a los talones de la señorita y el gargajo - ¡schupt! - le va a rozar los talones, el taco del zapato. Si se frenara un segundo justo en el cordón, pero no.

Los demás siguen cruzando la calle en fila, yo me arrodillo en el cordón y me asomo al charco de agua. El cielo reflejado, azul y nubes y en el medio el gargajo. Es de esos que requieren preparación: sonido de recolección de mocos, regurgito, guisito verde. Moco verde que me mira a mí narciso y se desenrolla, tentáculos, cintas, espirales, ovillo. Moco verde te miro y te muto del reino mineral al vegetal. Babita querida, estalactita, galaxia, viví y coleá. Ahora en el reino vegetal, marina, coral y después medusa. Te soplo olas en el costado, te regalo una costilla para que nazcas, Eva y para que cambies de color de una vez, como la memoria.

Entre los árboles

16 de Octubre del 2007

Volver a escribir, volver a los palotes, pienso, acostado boca arriba en la cama. Estoy a punto de cumplir 37 años. Hoy, 16 de octubre, nacieron Oscar Wilde y Angela Lansbury. Basta, mejor salir de la cama, asumir este insomnio de las 5 am.

Volver a los palotes, es decir, a hacer chorizos de plastilina, al preescolar. La maravilla de armar chorizos de plastilina y después apoyar el pulgar y aplastar la plastilina y descubrir las curvas espiraladas de las propias huellas dactilares.

¿Pero cuál es el equivalente literario de armar chorizos de plastilina? Un diario, un blog hecho y derecho. Así.

Dormí 5 horas, después otras 4 y me desperté con dolor de cabeza. No pude volver a dormir. Leí un poco más de Ask the dust, de John Fante. Fante iba demasiado rápido así que me agarré el Dubliners de Joyce. Leí la primera historia. Lo que más me gustó fue que dice algo así: “Me alcanzaron una galletita para que coma, pero no quise comerla porque iba a hacer ruido”. El personaje estaba en un velorio.

Salí a la calle a comer, ya había anochecido. Feriado y casi nada abierto, pero sí, por suerte el lugar de siempre, frente a la plaza y frente a la iglesia iluminada en la oscuridad. Había dos minas hablando en inglés en la otra mesa. No me gustó nada de lo que había en el menú, así que pedí algo con hongos salvajes, porque necesitaba algo salvaje o porque estaba frente a una iglesia iluminada.

Saqué los textos del taller del miércoles de la mochila y me puse a marcarlos con una birome verde. En el texto de M. hay una muerte y después unos papeles amarillentos en una caja y después un árbol y después muchos árboles y después una columna de humo subiendo entre los árboles. Miro la plaza: el tobogán, las hamacas, en la oscuridad, entre los árboles.

***

Ayer me senté a escribir para acordarme de la primera vez que chupé una pija. Pero primero tenía que hablar (no sé por qué) de la fábrica de azufre de enfrente de mi casa de Merlo. Y me acordé del eucaliptus de la esquina de mi casa de Merlo. Y me quedé ahí parado, chiquito, mirando el eucaliptus.

“Los que nacieron y crecieron a la sombra de un árbol alto lo saben: el sonido del viento entre las hojas es el pentagrama sobre el que se escriben todos los recuerdos. El vaivén del árbol en el viento, con las raíces agarrotadas en la tierra. Un árbol es como un metrónomo que se niega a negociar su velocidad vegetal con nosotros. Por eso lo derribaron y construyeron ahí un edificio de departamentos, lleno de corazoncitos que laten a 100 pulsaciones por minuto.”

¿Cursi o verdadero? Saqué ese párrafo y lo puse en otro lado, para que no molestara y poder llegar a la primera chupada de pija, pero no me salió nada más y me volví a la cama.

Abrirse paso

20 de Septiembre del 2007

Llegó la hora de escribir. No tengo ninguna idea, nada para contar. Cierro todos los programas, el messenger, el correo, no quiero nada que me distraiga. Le bajo el volumen al teléfono y al contestador. Hago pis. Saco una gaseosa de la heladera, la abro, lleno un vaso. Corto pedacitos de queso, y lleno una compoterita con maníes. Llevo la vianda a la habitación, la apoyo sobre el escritorio de la computadora. Abro el editor de texto. Lo configuro para que la hoja sea lo más grande posible, la fuente de letra grande también. Los márgenes amplios para que los renglones sean cortos, para que rápidamente se armen los párrafos de 5 o 6 líneas. Me engaño, claro, todavía no hay nada escrito. Busco música en el disco rígido, hoy no quiero algo melancólico, hoy quiero jazz, John Coltrane o algo así. Love supreme, eso.

Tengo ganas de hacer pis de nuevo, voy al baño y de paso me lavo los dientes, casi automáticamente. Voy a comer maníes y queso, seguro, voy a tomar mucha Pepsi, así que lo de lavarse los dientes no sé por qué.

Escribo: En tres días este blog cumple 5 años.

>> continuar leyendo

Maravilla

12 de Agosto del 2007

[Domingo 12 de agosto, 23 horas, Palermo]

Cuando me siento a escribir frente a la pc, estas son las cosas que me acompañan: la música (Leonard Cohen, por lo general), un vaso de gasesosa (Sprite), una porción de postre (serenitos, tiramisú, helado Macadamia Brittle de Hagen Dasz), y la mujer maravilla.

La mujer maravilla es un juguete que me trajo un amigo de Estados Unidos hace unos meses. El sabe que soy fanático (tengo un imán, una agenda, varias postales). En la parte de abajo se lee “MFG FOR BURGER KING CORPORATION” así que supongo que el juguete se repartía dentro de alguna cajita feliz. Se trata de una mujer maravilla fija en un costado y en el otro una especie de fantasma de plástico transparente. La mujer maravilla acaba de atrapar al fantasma gelatinoso con su lazo dorado. El contraste es explícito: la mujer maravilla tiene los ojos alertas, la boca apretada en un besito sexy, el bombachón estrellado apretado, las piernas flaquísimas y largas y juntas. El fantasma, en cambio, no tiene rasgos ni ropa, parece un ectoplasma que no termina de coagular: las piernas están formadas, pero los brazos y la cabeza todavía no, están atrofiados, incompletos. Sobre el plástico celeste hay un botón amarillo y si lo aprieto se activa un resorte, se escucha un chasquido y la mujer maravilla atrae al fantasma hasta tenerlo a pocos milímetros, enroscado en su lazo de la verdad, y lo mira fijamente a los ojos transparentes, lista para hacerle decir toda la verdad.

Cuando me siento a escribir y me trabo, agarro el juguete, estiro la distancia entre la mujer y el fantasma y aprieto el botón, con la esperanza de que esta vez el fantasma avance hacia mí, termine de coagular y diga toda la verdad.

Ciegos, segunda parte

6 de Agosto del 2007

[segunda parte de la historia que comenzó acá]

- Hay algo que no me explicaste. ¿Para qué decís que sos ciego en el mensaje de presentación?
- Y, para que ya sepan de entrada.
- Pero podrías esperar a charlar y ver qué onda, en vez de presentarse de esa manera, ¿no?
- No, prefiero decirlo de una. Tuve varias malas experiencias…
- ¿Como qué? ¿Encontrarte y que te digan “sos ciego, no sos mi tipo”?
- No, siempre lo digo antes. Pero me pasó varias veces hablar horas y después quedar en encontrarme y que me digan que está todo bien y cuando me encuentro me dicen “disculpame, no me va”.
- Pero eso pasa siempre, creo, una cosa es estar cómodo charlando en un teléfono y otra es estar cómodo en persona. Aparte está el tema de que sos ciego. Yo que sé, a mí me ponen muy incómodo los pibes Down. No sé qué hacer cuando estoy con un pibe Down, me ponen nervioso, es como que no sé qué carajos se supone que tenés que hacer.
- Sí, eso lo entiendo. A mí también me pasa. Mirá, te voy a contar una anécdota. Hay un día de diciembre, no me acuerdo qué día, creo que el 3 de diciembre, que se celebra el día del discapacitado. Bueno, yo vivía en zona sur en ese momento y me tomé el tren y me bajé en Constitución. Estuve como 15 minutos esperando que alguien me ayude a cruzar la calle y nadie me daba bola…
- ¿Pero vos no pedís?
- Sí, pero en Constituación se hacen todos los boludos, como que están apurados. Te sigo contando. Al final un tipo me agarra para cruzarme. Le agarro el brazo y estaba super bajo. Le digo: ¿qué sos, enano? Y me dice: No flaco, estoy en silla de ruedas.

>> continuar leyendo

Ciegos, primera parte

25 de Julio del 2007

[17 de julio de 2007, Palermo, 2.30 am]

Me cuesta dormirme, como siempre. Pero algo sí cambió: una vez que me duermo el sueño es profundo, espeso y sensato. Nunca tuve sueños así, con personajes, con argumento, con suspense. Antes mis sueños eran dadá, a lo sumo surrealistas: una puerta se convertía en una persona y esa persona en un miedo o en un sundae de pelos. Ahora no, ahora en mis sueños yo soy yo y juego al ludo con Celeste Carballo. Yo, el del sueño, reviso el correo electrónico cada cinco minutos, preparo té negro con canela y jengibre, acomodo obsesivamente en abanico los almohadones sobre el futón: yo, el del sueño, soy yo, el de la vigilia. O mejor dicho: yo y yo nos parecemos, pero el yo del sueño se desliza por los carriles de un argumento, de un sentido, de una historia que avanza hacia un final con moraleja y continuará, mientras que el yo despierto se sostiene en base a la repetición rítmica de las obligaciones, la síncopa de los ciclos, el débito automático del karma.

Me despierto y recuerdo el sueño completo, sólido, apabullante en su realidad. Lo tengo todo en la garganta. Miro el techo, busco los números rojos del reloj, y no puedo volver al sueño inmediatamente. Tengo el sueño todavía en la boca del estómago, como atragantado de ciruelas, y no puedo volver a la pileta del sueño hasta haber completado la digestión.

Busco el teléfono, disco el número, me meto en la hotline a contar ovejitas. Intento grabar un mensaje de presentación poniendo voz de mujer, pero tengo la garganta seca y me sale un carraspeo travesti. No importa. Entro en el salón de voces online. Lo de siempre: los sonámbulos, los calientes sin preámbulo, los que buscan a Marcela, los presos de Varela, los que buscan calor en el frío, los que te venden el cuento del tío, los porteros, los toreros, los policías, los de gendarmería, el ciego.

¿El ciego?: “Hola, soy Gonzo, tengo 26 años, soy ciego y busco chicas para charlar y ver qué se da”.

>> continuar leyendo

Fantasmas

2 de Diciembre del 2006

[Mayo 2003]

Escribir para otros porque sino se pierde.

Tengo varios cuadernos, etiquetados con fechas: “Xtian, July 2002″, “Christian Rodriguez May 2003″, “1998″. La intención siempre es la misma: tomar notas, marcar un instante o una sensación con una nota escrita que luego me permita volver y rescatar ese gajo, esa feta, volver a mirar a trasluz.

Pero fracaso y todos los cuadernos terminan igual: solo hay tres o cuatro páginas de notas confusas, luego unas 30 páginas en blanco (la intención de seguir, la esperanza trunca de seguir, la interrupción). Más allá de esas 30 páginas el cuaderno se asume como lo que terminó siendo, un anotador: chorros de números de teléfono oblicuos en la página, cálculos, listas de supermercados, o de libros, dibujitos.

Acabo de sacar del ropero uno de esos cuadernos, el de mayo de 2003, y estoy abriéndolo ahora. En paréntesis mis acotaciones actuales:

23-4-2003, 11.20pm. Las diez y estoy en Penn Station (¿por qué dice 11.20 y luego digo que son las 10? Escribí durante una hora 20 y escribí ese encabezado hacia el final?). Hace dos semanas que no piso New York y no estoy listo a volver a New Jersey. Cuando me metí en el subte hace 20 minutos caía una lluvia fina y lenta pero ahora no llueve más (¿esto para qué lo digo? El clima como estopa para rellenar cualquier almohada). Tengo que enseñar mañana a las 11 y hoy casi no dormí pero no puedo volver antes de la medianoche (síndrome Cenicienta inverso, si vuelvo antes de las 12 algo horrible podría pasar). Estoy vestido con khakis gastados, zapatillas, la mochila pesa toneladas (esto significa que fui a New York no para salir a los bares, sino por alguna otra razón que me olvidé de anotar y que se hizo tarde y decidí una ronda nocturna). Voy hacia Chelsea (como el burro del lechero fui hasta Penn Station, la estación terminal de trenes donde tomo el tren a New Jersey, con la intención automática de volver a NJ, ahora decidí prolongar mi noche). Gigantesco sundae de dulce de leche y banana y Penn Books, ritual (en el hall de la estación hay una heladería Hagen Dasz que vendía un tremendo sundae con trocitos de banana y dulce de leche, al lado hay una librería, a mí me encantaba comprar el sundae y meterme en los senderitos estrechos de la librería y escarbar en los estantes, era una librería chica, muy poco interesante, pero me encantaba empalagarme de banana, dulce de leche y letras impresas).

>> continuar leyendo

Auxiliar

20 de Noviembre del 2006

Es difícil hoy parado en la línea de la resaca reconstruir el pulso de la ola. Allá en el horizonte del tiempo se enrolló, azul, como un pionono de espuma, avanzó hacia la costa y se comió a sí misma. Quedaron los renglones efervescentes y el sonido microscópico de la espuma estallando. Es la intermitencia de lo oscuro, del abismo, de la pregunta, es eso que intento barrer abajo de la alfombra del etcétera, que intento suspender con puntos suspensivos, ese relámpago metálico que no admite cierre.

O lo que es lo mismo: un sonámbulo descalzo que sube la escalera caracol hasta la terraza, que avanza con los pies fríos sobre la brea pegajosa, hasta el borde, y mira hacia abajo con los ojos blancos, agujereados, y abajo la cinta de la autopista y los autos que patinan suspendidos, postizos.

Reconozco esta espuma en los párpados, esta lana en la boca, esta pulpa en el zapato. Quiero ser literal y solo puedo gutural. Escribir no viaje, escribir cititour. Yo Tarzán, yo meta-Tarzán, segundo capítulo, fotocopia, foto carnet en el acto, pague dos llévese uno: ensalada puro aderezo, pereza pura balada, balazo de pura salva.

Luche y se van: alcanzáme las fibras, íntimas. Vos parquizá con parquetrí, yo abro agujeros para respirar con este punzón, con esta birome, con este teclado qwerty, vos rellená con bolilleo las columnas de ese laberinto, yo ilumino los rincones de esta cárcel con brillantina, yo me prendo, vos mirá, vos y yo sabemos que no es fácil ser vos y yo.

Si no hay es porque no contesta. Si no está es porque auxilio: gritenlón, agarrenlón, empujenlón, traiganlón. Ahora que hay que volver me parece.