Intentar decir

22 de Febrero del 2010

Estoy zambulléndome en Faulkner: sus cuentos y sus novelas (en inglés y en castellano), pero también lo que se escribe sobre él. Así descubrí algo chiquito, ínfimo, pero que me parece fascinante. Es tan ínfimo que se le pasó al traductor, al menos en la traducción que yo tengo.

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Destino

12 de Noviembre del 2009

Sabemos de lo que huimos, pero no sabemos adonde queremos ir, pensé. Lo repetí en voz alta varias veces.

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Emergencia, de Denis Johnson

10 de Agosto del 2009

[Hace unos meses escuché a Tobias Wolff leer este cuento, que fue originalmente publicado en el New Yorker y luego incluido en el libro de cuentos Jesus’ son. Según tengo entendido (al menos de acuerdo a esta nota del 2004), algunos libros de Johnson están traducidos en castellano, pero sólo se consiguen en España. Decidí entonces traducirlo y compartirlo con ustedes. Cualquier queja respecto a algo que suene mal o cualquier otro dato que ayude a mejorar la traducción, será bienvenido.]


Emergencia
Denis Johnson
Traducción: Xtian Rodriguez

Había estado trabajando en la sala de emergencias durante 3 semanas, creo. Esto fue en 1973, antes de que el verano terminara. Sin nada para hacer en el turno noche más que ordenar las fichas de los seguros de salud de los turnos diurnos, empecé a dar vueltas. Fui hasta la unidad coronaria, después hasta la cafetería, etcétera, buscando a Georgie, el enfermero, un buen amigo mío. Georgie robaba píldoras de los armarios todo el tiempo.

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Cómo convertirse en escritora, de Lorrie Moore

7 de Mayo del 2008

Otro cuento, esta vez de Lorrie Moore, de su libro Autoayuda. Existe una versión de ese libro de Emecé, pero no lo conseguí, así que esta traducción es mía. Es un cuento atípico, narrado en segunda persona. En la traducción usé el ti en vez del vos, para mantener el tono estándar de los textos de autoayuda.

Cómo convertirse en escritora, por Lorrie Moore

Primero intenta ser algo, cualquier otra cosa. Estrella de cine / astronauta. Estrella de cine / misionera. Estrella de cine / maestra jardinera. Presidente del Mundo. Fracasa horriblemente. Es mejor si fracasas a una edad temprana, por ejemplo, a los catorce. Una desilusión temprana, crítica, para que a los quince puedas escribir largas oraciones en forma de haiku sobre los deseos frustrados. Es un estanque, un cerezo en flor, un viento peinando las alas del gorrión rumbo a la montaña. Cuenta las sílabas. Muéstraselo a tu mamá. Ella es dura y práctica. Tiene un hijo en Vietnam y un marido que podría tener una amante. Ella cree que hay que usar ropa marrón porque disimula las manchas. Ella mirará brevemente tu texto y luego otra vez a tí con la cara vacía como una galletita. Ella dirá: “¿Por qué no vacías el lavavaplatos?”. Desvía la vista. Mete los tenedores en el cajón de los tenedores. Accidentalmente rompe uno de los vasos que te dieron gratis en la estación de servicio. Este es el dolor y el sufrimiento necesarios. Esto es solo el comienzo.

En la clase de literatura en la escuela mira sólo la cara de Mister Killian. Decide que las caras son importantes. Escribe una villanelle sobre los poros. Esfuérzate. Escribe un soneto. Cuenta las sílabas: nueve, diez, once, trece. Decide experimentar con la ficción. Ahí no tienes que contar sílabas. Escribe un cuento corto sobre un anciano y una anciana que se disparan un tiro accidentalmente en la cabeza, uno al otro, resultado de una inexplicable falla en un rifle que aparece misteriosamente en el living, una noche. Dáselo a Mister Killian como trabajo final de la clase. Cuando te lo devuelve ha escrito en el papel: “Algunas imágenes son bastante buenas, pero no tienes sentido de la trama.” Cuando estás en tu casa, en la privacidad de tu cuarto, garabatea en lápiz, debajo de su comentario en tinta negra: “Las tramas son para los idiotas, cara-porosa”.
Toma todos los trabajos de niñera que consigas. Eres bárbara con los chicos. Ellos te adoran. Les cuentas historias de ancianos que mueren de forma idiota. Les cantas canciones como “Las campanas azules de Escocia”, tu favorita. Y cuando están en pijama y finalmente dejaron de pellizcarse entre ellos; cuando se duermen, lees todos los manuales de sexo que hay en la casa, y te preguntas cómo alguien podría hacer esas cosas con alguien que ama. Quédate dormida en la silla mientras lees la Playboy de Mister McMurphy. Cuando los McMurphys vuelvan a casa, te tocarán en el hombro, mirarán la revista en tu falda y sonreirán ampliamente. Querrás morirte. Te preguntarán si Tracy se tomó el remedio. Explica que sí, que lo hizo, que le prometiste contarle una historia si se portaba como una señorita y que eso funcionó bastante bien. “Ah, maravilloso”, exclamarán.
Trata de sonreír orgullosa.
Anótate en Psicología Infantil en la universidad.

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Bala en el cerebro, de Tobias Wolff

3 de Abril del 2008

Semanas atrás decidí ver de qué se trataban los podcasts y me bajé el podcast de ficción del New Yorker. Salí de mi casa rumbo a la oficina y me puse los auriculares. En el podcast el novelista T. C. Boyle anunció que leería un cuento de Tobias Wolff. No había leído nunca a Wolff, aunque sí había visto la versión cinematográfica de una de sus novelas: Mi vida como hijo (This boy’s life, 1993), protagonizada por De Niro y DiCaprio. No voy a hablar del cuento, solo voy a decir que empecé divertido por la ironía del cuento y que en unos pocos minutos, cuando escuché los párrafos finales, tuve que detenerme y apoyarme contra el poste de un semáforo para asimilar el impacto. De los cuentos que leí, este es sin duda el más sorprendente y uno de los más bellos, y demuestra que en tres páginas se pueden alcanzar las profundidades de una novela.

Pero mejor es callarme la boca y dejar que hable Tobias Wolff. Espero que mi traducción sea lo suficientemente buena como para no haber estrangulado la belleza del original. Gracias totales a Amalia, Maruja y Sofía, Dieguez, Piro, Casciari y a todos los que leyeron el cuento y sugirieron correcciones.


Bala en el cerebro
Tobias Wolff

Traducción: Xtian Rodriguez

Anders llegó al banco poco antes de la hora de cierre, así que por supuesto la cola era interminable y quedó ubicado detrás de dos mujeres que, con su estridente y estúpida conversación, lo pusieron de un humor asesino. De cualquier manera nunca estaba del mejor humor, Anders—un crítico literario conocido por el cansado y elegante salvajismo con el que despachaba casi todo lo que reseñaba.

Aunque la cola serpenteaba siguiendo la cuerda, una de las cajeras puso un cartel de “caja cerrada” en su ventanilla, caminó hacia la parte de atrás del banco, se apoyó contra un escritorio y empezó a hacer tiempo con un hombre que ordenaba papeles. Las mujeres delante de Anders interrumpieron su conversación y observaron a la cajera con odio. “Ah, qué bien”, dijo una de ellas. Se volvió hacia Anders y agregó, confiada en su complicidad, “Uno de esos toquecitos humanos que nos hacen volver por más.”

Anders había acumulado ya su propio odio contra la cajera, pero inmediatamente lo desvió hacia la quejosa presumida que tenía delante. “Es tan injusto”, dijo. “Trágico, realmente. Si no están amputando la pierna equivocada o bombardeando un pueblo ancestral, están cerrando una ventanilla.”

Ella defendió su posición. “No dije que fuera trágico”, dijo. “Sólo creo que es una pésima manera de tratar a los clientes.”

—Imperdonable—dijo Anders.—El cielo tomará nota.

Ella aspiró y ahuecó sus mejillas, miró más allá de él y no dijo nada. Anders vio que la otra mujer, su amiga, miraba en la misma dirección. Y entonces los cajeros dejaron de hacer lo que hacían y los clientes giraron lentamente y un silencio invadió el banco. Dos hombres con pasamontañas negros y trajes azules estaban parados al lado de la puerta. Uno de ellos apretaba una pistola contra el cuello del guardia. Los ojos del guardia estaban cerrados y sus labios se movían. El otro hombre tenía una escopeta recortada. “¡Todos callados la boca!”, dijo el hombre con la pistola, aunque nadie había dicho una sola palabra. “Si alguno de los cajeros acciona la alarma son todos boleta. ¿Entendieron?”

Los cajeros asintieron.

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S.O.S.

15 de Noviembre del 2007

La cosa es así: tengo una cita en la cabeza y no recuerdo dónde la leí. También me la acuerdo borrosa y puede ser que la haya deformado bastante. Entonces, les pido ayuda a todos los memoriosos. La cita dice algo así: “Una de las marcas de estilo de X (¿Balzac? ¿Stendhal?) es que cuando sus personajes toman decisiones importantes están ubicados en pisos altos”. Creo que la cita puede ser de Barthes (de El placer del texto), pero no la encuentro. ¿Alguien conoce la cita y de quién es? El que primero de la respuesta correcta se gana un putito y aparte de oro.

Mariano va a la Rural

3 de Agosto del 2006

No suelo tener invitados especiales en el blog pero hoy hay razones de fuerza mayor: la mejor crónica de una visita a la Rural la escribió Mariano (me la pasó Ricardo) y va acá tal cual la recibí hoy. Gracias Mariano.

holas queridos corderos pat agonicos

el finde estuve en la rural la gran rural argentina dios carne argentina. luego de esperar que niños desciendan, me subi a un tractor y a una cosechadora, eso es! y asi se hace!

vacas salamines maquinas gordos minas quesito vinito sombrero choripanes de cinco peso, policias enamorados de sus canes, galpones rellenos de jaulas rellenas de gallinas, gallos que cantan a oscuras, palomas, conejos, canarios, gallinas suaves del japón, jamón, vacas premiadas, descalificadas o simplemente olvidadas, caballos hermosos, patos, patos gigantes, que lindas las llamas, ovejas, chanchos limpios con olor, cabra’, vino, pavos reales y republicanos, insecticidas, camperas oxford de campesino a la inglesa, carpincho hecho bota cinto portamate, fui obsequiado con un porongo entrerrriano que estoy curando, probé vinorgánico aceitunas lomito quesito me subi a un tractor y a una cosechadora. mucha gente mucho clon mucha achura por la sangre mucha cara hinchada de campero rosado incomodo con las vacas incomodas y estanciero parecido al otro misma campera oxford y otra vez carpincho looopeado. y la familia argentina. todas. los de departamento acariciando vacas desde el alambre llamas conejos sapos: todo lo tocan y acarician, muy dulces. familia bien, tapado de piel gorro gaucho para dama bien rural, la nena el nene como el padre el padre campera oxford bota carpincho y algo celestito, los cuidadores de animales rigurosa babucha boina mate y un aire monje budista suelto en hollybud, las chicas lindas
promocionan y las otras pasean. y ponchos. y plateria y provincias hechas stands de camionetas tractores cosechadoras gigantes cual jurassic, fargo paty formosa el tractorcito david “straight story” lynch jujuy ford campeón peón eon on n.

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Diferente

19 de Noviembre del 2005

Otra vez ese momento incómodo del año: el día de la marcha del orgullo. Las preguntas de siempre: ¿hay que ir a divertirse o a protestar? ¿vamos por pura inercia tribal o para hacernos un poco más visibles? ¿los motivos para ir, son egoístas o altruístas? ¿tiene sentido una protesta cuando la opresión es tan sutil y difusa? ¿hay algo en común entre un travesti pasado de rosca, un chico gay megatlón y un papi leather haciendo restallar su látigo?

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Taller literario: cómo se edita un artículo

13 de Abril del 2005

Martín es el primer alumno de mi taller literario (ver post anterior) en su versión virtual. Ayer me envió un texto de su weblog para que lo leyera y le hiciera correcciones, críticas y sugerencias. Pensé que podría ser instructivo publicar su texto y mi devolución, como ejemplo de parte de la actividad de un taller literario. Me gustaría señalar que esto es sólo una de las actividades, aunque quizás sea la crucial: la que tiene que ver con escribir, recibir comentarios y corregir. También se leen textos o fragmentos de textos de autores conocidos, se discuten herramientas y recursos literarios y cómo utilizarlos, se sugieren ejercicios, etc.

Pero como el movimiento se demuestra andando, andemos. Acá va el texto de Martín (al que le agradezco el permiso para publicarlo), seguido de mis comentarios.

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El credo de Mencken

19 de Diciembre del 2004

A veces, en el medio de la tormenta de la duda es bueno recuperar los pilares fundamentales de nuestra ética como personas. Y de casualidad me encontré con este credo que Mencken practicó en su vida y llevó a su expresión más categórica. Ahí va, otra vez en mi desprolija traducción:

- Creo que la religión, en general, ha sido una maldición para la humanidad, sus modestos (y sobrevalorados) servicios en el sector ético han sido más que sobrepasados por el daño que ha hecho al pensamiento honesto y claro.
- Creo que ningún descubrimiento de un hecho, aunque trivial, puede ser totalmente inútil a la raza, y que ningún ensalzamiento de algo falso, aunque virtuoso en sus intenciones, puede ser bueno.
- Creo que todo gobierno es malo, porque todos los gobiernos deben necesariamente preferir la guerra sobre la libertad.
- Creo que la evidencia de la inmortalidad no es mejor que la evidencia de la existencia de brujas, y merece por lo tanto el mismo respeto.
- Creo en la completa libertad de pensamiento y expresión.
- Creo en la capacidad del hombre para conquistar el mundo y para descubrir cómo está hecho y cómo funciona.
- Creo en la realidad del progreso.
- Creo – pero en realidad todo esto puede decirse en forma muy simple. Creo que es mejor decir la verdad que mentir. Creo que es mejor ser libre que esclavo. Y creo que es mejor saber que ignorar.