[Es muy tarde y no tengo tiempo de corregir esto, que acabo de escribir de un tirón. Sabrán disculpar los errores.]
Martes 4 am. Departamento MUY privado, dice el aviso. Machosactivospasivos. Una foto de una mano metiéndose adentro de un slip abultado. No te confundas, somos tu mejor "erección". Uno, dos, tres... todos para vos. Las 24 horas, ambiente climatizado, bar, video.
- Hola, llamaba por el aviso de la revista.
- Hola - hay una pausa, como si la persona del otro lado aspirara el humo de un cigarrillo -, te cuento como funciona. Hay 5 chicos ahora, son todos activos aunque algunos también hacen servicio de pasivos. ¿Vos qué buscabas?
- Un activo.
- Bueno, son todos activos, no vas a tener problemas. Son todos de buenos cuerpos, jóvenes y dotados. No hay arancel de presentación, como en otros privados. Vos venís, ves a los chicos y elegís.
- ¿Y cuánto sale?
- 40 pesos los 30 minutos, 70 la hora completa. Si abonás la hora completa tenés incluida la eyaculación.
Tengo el impulso de preguntar si está hablando de mi eyaculación o la del otro tipo, pero me callo la boca.
- ¿Vos para cuándo buscabas? Ahora es el momento ideal porque están todos descansaditos, no hay mucho movimiento los martes...
- Buscaba para ahora, ¿en qué zona están?
- En la calle Azcuénaga, cerca de la facultad de medicina. ¿Tenés para anotar?
Me da la dirección.
- Tocá dos timbres cortos y uno bien largo, así sé que sos vos y bajo a abrirte la puerta. ¿Cómo te llamás?
- Jeremías.
- Okay, Jeremías, te esperamos.
No quiero llevar nada encima que me identifique, por eso saco los billetes de la billetera. ¿Cuánta guita llevo? 70 justo, me voy a quedar como mucho una hora. De esa manera no voy a tentarme con nada raro, después me arrepentiría de tirar la plata. Llamo a Mario, mi único amigo despierto a esa hora y le aviso que voy a ir a un departamento privado. Hacete una paja y dejá de joder, me dice. Le doy la dirección del lugar y le digo que me llame al celular dentro de una hora y cuarto para verificar que estoy bien.
Son 10 minutos en taxi, el edificio es un edificio de departamentos común y corriente. Toco dos timbres largos y uno corto. Hola. Del portero sale una voz distinta a la del teléfono. Soy Jeremías, digo. Sí, ahí bajo, responde la voz.
Me siento en los escalones y meto la mano en la mochila: tengo la toalla chica, varios forros, lubricante, desodorante, un libro. El tipo que abre la puerta tiene unos 35 años y pinta de policía. Amago a darle la mano y me pone la mano en el hombro, me acerca bruscamente y me da un beso. Vení Jeremías, invita y me indica el ascensor. Bajo la luz del ascensor le veo una cicatriz oblicua sobre la mejilla, como de boxeador. Subimos y abre la puerta del ascensor sigilosamente y me indica una puerta entreabierta. Adentro la luz es azul y tenue, al fondo a la derecha y tapado por una especie de tabique se ve un sofá rojo del que cuelgan una piernas peludas y musculosas. Otra vez la mano en el hombro indicándome que vaya hacia la izquierda. Vení, es por acá.
Me hace entrar a una habitación y prende la luz. Hay una cama matrimonial mal tendida con unas sábanas naranjas descoloridas, una mesita de luz, y un grabador de casetes apoyado en la alfombra manchada y quemada por cigarrillos. Hay un olor mezcla de humedad, desodorante de ambientes y perfume barato. Trato de no detenerme demasiado en ningún detalle de la habitación, acerco mi nariz a mi axila y me huelo mi propia transpiración apenas asomada debajo del Axe. La ventana está cubierta por una cortina pesada, como si fuera un telón de terciopelo. Son demasiados pliegues, me ponen nervioso.
- ¿Ya te explicaron cómo funciona no? Ahora van a venir 3 chicos, preguntales lo que quieras, si querés que se saquen la ropa, se los pedís, no hay problema.
- Me dijeron que había 5.
- Sí, pero es tarde y dos ya se fueron a dormir. ¿A qué hora llamaste?
- Hace 10 minutos.
- Fabi se tuvo que ir y Marcos está atendiendo a otro cliente.
- ¿Puedo pasar al baño?
- Sí, vení.
Los bordes del bidet están mojados y en el inodoro hay una madeja de pelos, largos, como de mujer, no hay jabón, la toalla está empapada. Hago pis. Quiero lavarme las manos pero no me animo a tocar las canillas. Escucho gotear la ducha, meto la mano bajo el chorrito que sale de la ducha sin tocar nada y me seco las manos en la remera.
- Bueno, no me presenté, me llamo Charly. El tema es así, una vez que elegís que chico querés para tomar el servicio, tenés que decidir si querés el servicio de 40 o el de 70.
- ¿Puedo empezar con el de 40 y si quiero seguir te aviso y completamos uno de 70?
- Sí, a la media hora te vamos a golpear la puerta para avisarte. Si vos querés seguir me avisás y seguís. Eso sí, el servicio se paga por adelantado, así que pagás 40 antes de empezar, y a la media hora, si seguís, me das los otros 30. Quedate tranquilo, el lugar es serio, discreto y tranquilo.
Este último énfasis me pone nervioso. Apenas Charly sale de la habitación voy hacia la ventana, y reviso pliegues del cortinado. No hay nadie escondido. Corro la tela hacia un costado. Hay una ventana doble de vidrio y la luz brillante de la habitación no me deja ver hacia afuera, acerco la nariz al vidrio y hago visera con mi mano. La ventana está bloqueada del otro lado con una pared de ladrillos, es una ventana falsa.
Golpean la puerta. Cierro las cortinas. Enciendo el velador. Entra un pibe alto y flaco, de pelo largo, con claritos y una vincha. Tiene puesto un slip y se manosea la pija a través de la tela.
- Me llamo Beto, tengo 23 años, solo activo.
Me da un beso en la mejilla y me aprieta el hombro como Charly, el que bajó a abrirme la puerta. ¿Será parte de la capacitación laboral eso de enseñarles a apretar el hombro? "Aprieten el hombro de los clientes con suavidad, para darles confianza y que se sientan seguros."
- Beto es mi nombre, acordate. Aguantá un minuto que lo llamo a Alfred.
¿Alfred? ¿Escuché bien? Es un nombre raro para un taxi, da más para mayordomo de superhéroe. ¿Habré escuchado bien?
- Soy Alfred, tengo 21 años, solo activo.
Alfred tiene rasgos árabes, cuadrados, el pelo bien oscuro y una sonrisa compradora. No me gustan los pendejos pero este pibe tiene buena onda. Tiene puesto un pantaloncito de fútbol, está en cueros y tiene un piercing en la tetilla derecha. Coger no, pero jugaría un partido de metegol con él.
- ¿Te puedo preguntar algo?
- No hago cosas raras como sadomasoquismo fuerte, ni meo, ni cago a palos.
- No, no quería preguntarte eso. ¿De dónde viene lo de Alfred?
- Soy fanático de Queen... - me dice, con una sonrisita cómplice.
- Pero el cantante de Queen se llamaba Freddy Mercury, no Alfred.
- Sí, pero Freddy es muy gay.
- Ahhh - la vocal se me alarga en la boca como un chicle.
- Aparte Freddy es el apodo de los Alfreds.
- No, Freddie es el apodo de los Fredericks.
- Pero el cantante se llamaba Alfred, ¿no?
- No, el cantante se llamaba Farrokh Bulsara.
Se ríe.
- En serio, los padres eran indios, Freddie era el nombre artístico, digamos. El que se llamaba Alfred era el mayordomo de Batman.
Se ríe otra vez y se va negando con la cabeza, como si le estuviera tomando el pelo.
- Bueno, me llamo Alfred - dice desde la puerta -, seguro que mi nombre te lo vas a acordar.
El tercero en entrar es Charly, el boxeador o policía que vino a abrirme la puerta. Tiene el pecho armado, peludo y un slip blanco. Entra haciéndose el canchero. No sé por qué se me contagia la onda canchera.
- Ah, no eras solo el portero... eras parte de la merca.
La palabra merca me sale así cortada, canchera, pero una vez que la escucho salir de mi boca veo que suena horrible en este contexto.
- ...dería - completo, apurado, antes de que la palabra se cierre en el aire.
Sonríe, avanza hacia mí, rodea el borde de la cama y dice: Solo activo. Me besa. Tengo los labios cerrados, su lengua empuja entre mis labios y sus manos me atraen la cara hacia él. Me besa profundo y su lengua se enrosca en la mía, siento el aliento a cigarrillo.
Se aparta, sonríe ganador.
- Charly me llamo.
Se va. A los pocos minutos aparece él mismo, serio, vestido otra vez con el jean y la musculosa.
- Bueno, ¿cuál elegís?
Me gusta él, pero me molesta su actitud ganadora y el aliento a cigarrillo. Está seguro que lo voy a alegir a él.
- A Alfred - contesto.
No se inmuta.
- ¿Una hora?
- Empecemos con media, tocame la puerta a la media hora y te digo si sigo.
- Ya te lo mando, que la pases bien.
Alfred entra, pero ahora está vestido. ¿Será para que pierda más tiempo desvistiéndolo? Me empiezo a sacar los zapatos, pero me frena y me los saca él, lentamente. Después, arrodillado en el piso, me agarra la cara entre las manos y me besa. Besa mal. La lengua inerte, chiquita, como un pececito muerto en una pecera. Le saco la remera, le beso los pezones, se ríe.
- Me hace cosquillas.
- Okay, okay.
Se los muerdo.
- Me da impresión que me muerdas ahí.
La puta que lo parió. Le bajo el cierre del pantalón. Me empuja hacia el centro de la cama, se me sube encima, me besa (mal otra vez).
- Esperá que pongo música - dice y salta de la cama hacia el grabador.
Apreta el play del pasacasete, se escucha una voz gangosa por unos segundos y luego el chasquido de la tecla de play saltando.
- Se trabó el casete.
- Bueno, no importa, poné la radio.
- Está rota la radio. Hay que poner música porque sino se escucha y se quejan los vecinos. Hay que destrabar la cinta.
¿Será otra maniobra para hacerme perder el tiempo y no coger?
Desenchufa el grabador y lo pone arriba de la cama. Salgo de la cama y del bolsillo de la mochila saco una birome.
- Dejame a mí - le digo, apartándolo.
- Dale, pero no lo rompas porque sino lo tengo que garpar yo.
Me pasé todo el secundario haciendo este tipo de cirugías en el grabador Grundig de mi casa. Desenrrollo la cinta, la enrollo dentro del casete, enchufo el grabador y apreto la tecla de play con suavidad. Se escucha Sade.
Volvemos a besarnos mal. Salgo de la cama, miro el celular, pasaron 15 minutos del servicio. Alfred me saca los pantalones, me besa el pecho y baja al bulto. Saca la pija y me la empieza a chupar. No se me para. Le agarro la pija a él, la tiene muerta. Lo atraigo hacia mí para hacer un 69, pero está demasiado entusiasmado chupándome. Se me para un poco. ¿No era solo activo? Le bajo el slip, tiene un culito redondito y lampiño. Me chupa la pija, se la saca de la boca, jadea un poco, me mira con cara de calentura. Es un hermoso pendejo pero a mí no me gustan los pendejos hermosos. ¿No era activo?
- ¿Te pido un favor? - dice, sacándose mi pija de la boca y mirándome desde abajo.
- ¿Qué?
- ¿Me cogés?
- Ni en pedo.
- Dale, laburé toda la semana de activo y me gustan los tipos grandotes como vos, un poquito nomás, igual soy estrecho y enseguida me jode la pija adentro, dale, no seas malo. Aparte se nota que sos copado y no vas a decir nada, porque si se enteran acá que soy pasivo me rajan.
La puta que lo parió.
- Un toque nomás, alcanzame ese forro y chupame la pija con ganas porque sino no se me para.
Se me para a medias. Me pongo el forro a toda velocidad, Alfred ya está en cuatro con el culito en exposición. Pifio la entrada dos o tres veces, ni siquiera sé dónde tiene agujero del culo un tipo, ¿lo tendrán todos en el mismo lugar? El apoya la cara contra el colchón y se abre las nalgas, yo no quiero mirar, miro hacia el frente. Busco con el dedo y meto la cabeza. El me agarra la cadera y empuja hacia atrás, entra casi la mitad pero se dobla. Me duele.
- Tranquilo papi que me duele.
- Dale cogeme bien que me encanta.
No sé si puedo cogérmelo y ya está pidiendo calidad. Le busco la pija con la mano y la tiene parada, gruesa, colgando. Los huevos duros y pegados al cuerpo de la calentura. Se me para un poco más la pija, le acaricio la espalda. Tiene una hermosa espalda, la piel áspera pero uniforme, las costillas apenas marcadas, la línea de la columna vertebral apenas sombreada por la luz del velador, el cuello marcado, los hombros redondos con un pequeño botón de hueso en el centro. Apenas me doy cuenta de que tengo la pija parada y toda adentro, se me empieza a bajar. Trato de concentrarme de nuevo en la espalda, en la pija dura de Alfred que estoy pajeando, pero no puedo: se me interponen las sábanas descoloridas, el empapelado, las cortinas de terciopelo de la ventana sellada y la idea de que me estoy cogiendo un pendejo. Alfred acaba. La puta que lo parió. Me saco el forro, me pajeo, lo miro como diciéndole hacé algo, para algo pagué. Golpean la puerta.
- Alfred, ¿te quedás la hora entera? - grita una voz desde afuera.
Alfred me mira, yo digo que no con la cabeza. No, ya salgo, contesta Alfred. Se viste.
- Si no salgo en dos minutos te van a querer cobrar hora entera. ¿Querés que me quede y llamo a otro y hacemos un trío? Eso sí, te van a cobrar el servicio de los dos...
¿Este pibe me está cargando?, pienso. Niego con la cabeza.
- ¿O preferís que te mande a otro? Te recomiendo a Charly, el que bajó a abrirte la puerta, tiene muy buen servicio y hoy es el último día que trabaja, porque se vuelve a Uruguay. Tiene la mujer embarazada allá.
- Tengo 30 pesos, nomás.
- ¿En serio? Con 30 no hacés nada, necesitás por lo menos 40 para una media hora más. ¿No podés ir a buscar más guita al cajero?
No, no puedo. Dejé la tarjeta banelco en casa y además se me fue la calentura. No tengo ni ganas de pajearme.
- No, todo bien. Me visto y me voy.
Me abraza y no me suelta.
- No digas nada acá, ¿okay? Me encantó que me cogieras.
- A mí me encantó cogerte - le miento.
Charly entra en la habitación apenas sale Alfred, me guía hasta la salida y entramos al ascensor. En el ascensor me agarra la mano y se la apoya en la pija. Apreta planta baja. Lo que te perdiste, dice, riéndose.
- ¿Te vas a Uruguay? Me contó Alfred.
- Sí, en 10 minutos salgo para Retiro.
- ¿Qué pasó, no te gusta este laburo?
- Y... yo vine acá para laburar de cocinero pero no conseguí nada. Allá tengo a mi mujer, dos pibes y una más por venir. La pasé bien acá, pero ya no puedo seguir estirándolo. Allá tengo un laburo con mi suegro, esperándome.
Estamos en la puerta del edificio. Lo saludo con un beso. Me vuelve a agarrar la mano y a apoyársela en la pija. La tiene más parada que en el ascensor. Nos reímos los dos. Enfrente un hombre baldea la vereda. Que tengas suerte, varón, le digo. Un gusto, che. Suena el celular.
te lo rejuro que lo que menos me hace este cuento es pensar en sexo... más bien me hace pensar en la cantidad de veces que uno toma desiciones enajenado por quién sabe que, y cree llevarle la contraria a alguien o algo, y lo único que hace es llevarsela a si mismo... además no me puedo olvidar que acabas de escribir ese cuento tan bonito del granizo.
pal, el 30 de Noviembre de 2006 a las 8:43 AM | Enlace permanenteEspectacular !!!
En Rosario, los taxiboys están muy lejos de los modelos musculosos que publican su foto ofreciendo servicios sexuales en las revistas gay de Buenos Aires.
Los taxis rosarinos que buscan clientes en el chat o en la calle, son jóvenes marginales carenciados, con mala dentadura, señales de desnutrición, falta de higiene, sin educación básica, consumidores de droga, etc.
Los "potros dotados activos" que publican avisos clasificados en el diario local, suelen ser las mismas locas pasivas caraduras que van al boliche a menearse los fines de semana, que quieren hacerse un dinero extra y de paso tener más posibilidades de coger con algún incauto desprevenido.
Por suerte, tengo varios gay conocidos que me cuentan sus propias desventuras en el terreno del sexo pago, y me ahorran el mal trago de pasar por una experiencia bizarra como la que escribiste.
Felicitaciones por el relato, impecable.
Rosarioso, desde Rosario, Cuna de la Bandera Argentina, y de los taxiboys mejor dotados de Latinoamérica.
Rosarioso, el 30 de Noviembre de 2006 a las 2:56 PM | Enlace permanenteAlgo que ver con la parabola del buen Samaritano???
Impecable...
Desdentados? Entonces tengo alguna oportunidad? no ahora, no se hagan ilusiones!
El Mostro, el 01 de Diciembre de 2006 a las 12:27 AM | Enlace permanenteTe juro que lo leí y me dieron ganas de buscarme un chongo ;-)
Dark Tide, el 01 de Diciembre de 2006 a las 9:12 AM | Enlace permanenteFreddie o Freddy se usa tanto como para Frederick como para Alfred. Igual el detalle de discutir los 1000 nombres de Freddy Mercury me parecio genial.
ej, el 01 de Diciembre de 2006 a las 8:17 PM | Enlace permanenteIncreible historia! Me sentí muy atraida por el relato!!! Casi sentí envidia por haber vivido esta historia tan buena! Muy bueno el blog, visita el mio!!!
francisca keller, el 02 de Diciembre de 2006 a las 3:07 PM | Enlace permanenteMe encanta; ¡ME ENCANTA! Simple y sencillamente te admiro, Xtian, mucho.
¿La noda de al principio es verdad? Me preguntó si este detalle fue un error o fue a propósito: le dijeron que tocara dos timbrazos cortos y uno largo y toco dos largos y uno corto. (Si fue a propósito, me encanta más).
Un muy buen relato no erótico, a pesar de tanto contenido sexual. Eres muy bueno.
Fargok, el 02 de Diciembre de 2006 a las 6:21 PM | Enlace permanenteDeberías leer Consultas y experiencias con escorts masculinos en Foro Escorts para no volver a clavarte con un privado.
Creo que no hay uno que sea decente. :(
Fargok: no, ese detalle se me pasó. Escribo a las 5 de la matina y medio en estado sonambúlico y muchos cuentos míos deben tener errores de continuidad. Lo más cercano a la realidad es que le pidieron al protagonista de la historia que tocara "Paparabapa Ba-lá" con el timbre. Igual todo lo que se dice en el blog es mentira y ese personaje no soy yo.
Marcos: gracias por con el consejo. Creo, igual que uno (el personaje, quiero decir) hace cosas por razones difusas (¡como todos nosotros!). Cosas de 4 de la matina de un martes, sí, pero también voluntad de ponerse en orsai, porque en esas zonas de niebla pasan cosas, sino la vida es demasiado Filcar.
Creo, igual habría que preguntarle a él.
Xtian, el 02 de Diciembre de 2006 a las 10:16 PM | Enlace permanentejajaja EL TIPO TENIA Q HABER TOKADO 2 TIMBRES CORTOS Y UNO LARGO!!!
Vic, el 08 de Diciembre de 2006 a las 3:24 AM | Enlace permanenteme morí con lo de freddy mercury... la manera en que contás es como que te hace que te apures a leer, como las cosas bien escritas. te felicito, es la primera vez k comento pero no la primera k leo. está bueno aparte conocer esas movidas que yo siendo minita... bueno, nunca digas nunca, no? jaja andá a saber...
saludos!
interesante, genial e impecable relato. es la primera vez que entro a un blog,la verdad quede totalmente atrapada.Te felicito, de verdad.
Tiny's, el 11 de Diciembre de 2006 a las 5:09 PM | Enlace permanentePor azares de la güeb, vine a dar a este "no-blogpost"; 1ero feliz año nuevo, 2do felicidades por el outing de tu pareja, 3ero me agradó el relato, si bien con un elemento erótico, lo que más me llamó la atención es que me vi muy identificado con el personaje central (era como ver Sex and the City, versión güeb-gay-post ha ha ha), yo soy mucho de platicar, sea conmigo mismo o con alguien más, por lo general suelo vivir muy en solitario, así que cuando estoy cerca de alguien con quien puedo platicar se me suelta la lengua, y bueno creeo que si me hubiese animado a ir a un prostíbulo, igual le hubiese hablado a un amigo para decirle a donde iba y que me marcara a determinado tiempo y me hubiera pasado sosteniendo un monólogo interno durante todo el "servicio", bueno pues saludos desde México, buena vibra.
PD con la pequeña diferencia que me hubiera gustado el agotamiento activo de Alfred ha ha ha pues yo hubiese buscado un pasivo.
PD Quiza con eso hubiera sido otro el deselance.
PD Pero conociendome, hubiera tratado de sacarle el telefono al prostituto, para hacerlo mi noviecito y sacarlo de esa "mala" vida ha ha ha.
Al fin de cuenta un pendejo lindo no está de más.
PD Saludos al autor del no-blogpost.
Mario, el 15 de Enero de 2007 a las 7:13 AM | Enlace permanenteEs la primera vez que comento en tu blog, pero hace rato que leo tus post. Se me complica conectarme a internet en el trabajo asi que un amigo me envia tus relatos por mail y la verdad que son fabulosos.
El Pakistaní me atrapo de una manera casi adictiva. Se convirtió en una obsesión al punto de excitarme y queres más y más.
Excelente poder narrativo, hacia rato que mi imaginación no lograba visualizar tantos detalles como con tus relatos.
Besos de una rosarina que te admira.