Miércoles 17 de Mayo de 2006

El pakistaní, parte 1

[Mayo de 2000, la historia del pakistaní, extraida de mi diario personal de esos días]

18 de mayo de 2000, 20.15 hs

Es necesario que escriba todo. Estoy demasiado cerca y es demasiado pronto para que pueda ver claro, necesito estar lejos y después, mucho después, mucho más lejos. ¿Te acordás cuando fuimos a ver Hombre mirando al sudeste al cine? Creo que era el día del estreno, creo que era en Mar del Plata. Llegamos casi sobre la hora y ya estaba lleno y no había lugar ni en los pasillos para sentarse. La película ya había empezado y nos tuvimos que sentar al centro en la primera fila. A eso me refiero con lo de estar cerca y encima: hablo de estar en primera fila, de que todo se te chorree por los bordes de los ojos, de que el sonido sea un viento más allá de la espalda y de que cuando el hombre de la pantalla mira al sudeste desde la primera fila se ve como norte o como oeste. Todo movido de lugar, todo borroso, todo rápido, mientras intentábamos barrer la escena con un brusco movimiento de cabeza: de los ojos de ella a la boca, de ahí saltar a los ojos de él y de ahí a la boca de ella, a la teta, a la tinta azul que le brota de la boca.

A veces miro lo que no importa, lo irrelevante, pero ahora no puedo decidir, no puedo ver y seleccionar al mismo tiempo. Por eso el juicio se posterga y queda abierto, es lo contrario de una ley de punto final, es una ley de puntos suspensivos, una causa que no proscribe nunca, una efecto que se reescribe siempre, si es que hay causa, si es que hay efectos. Pero no quiero marearte, quiero que sepas a qué fiestita te invito. Quiero que sepas que si deliro o mezclo lo importante con lo circunstancial es porque estoy subido a la pelota de este metegol marca Porchetto y no va a haber paradas intermedias. Valga entonces la advertencia de abrocharse el cinturón y de venir con el estómago vacío.

Empiezo ahora porque es ahora cuando tengo el ticket en la mano, el ticket del avión que me va a llevar a San Francisco en tres semanas. Acaban de pasar dos minutos y el ticket está pegado acá, en la esquina inferior derecha del monitor, como un recordatorio, como una fotito en un portaretratos, una fotito del futuro que todavía no termina de aterrizar.

Se terminaron las clases y el campus se vacía, es una diáspora de estudiantes hacia la casa de sus padres, una hemorragia de glóbulos estudiantiles. Hoy al mediodía salí a caminar. Las ventanas de los edificios de las residencias estaban abiertas de par en par (ya empezó el verano y hace calor pero la administración no enciende el aire acondicionado central todavía), y se veía a los estudiantes despegando posters, vaciando alacenas y heladeras y atando bultos sobre los portaquipajes de los autos. Se van todos, todas las oficinas ya están cerradas hasta fines de agosto y solo sobreviven el centro estudiantil y el gimnasio con horarios recortados (cierran a las tres de la tarde). Una vez que cierran no hay nada abierto, solo la presencia titilante y metálica de un cajero automático y una máquina expendedora de latitas de gaseosa y galletitas. El colectivo pasa una vez por hora y solo hasta las seis de la tarde.

Estoy contento de irme de New Jersey de una vez. Quiero ir hacia el oeste, en busca de no se qué, escapando de sí se qué. Me espera el gran boom de las puntocom y algún otro boom o zoom o splash o crack más íntimo, supongo, espero. No importa la onomatopeya que me espera porque lo que dejo atrás es la certeza de esta momificación suburbana, de este campus boscoso cosido como un matambre por los hilos de sus calles curvas, inútiles y desiertas, que comunican los inmensos estacionamientos cuadriculados entre sí.

En el departamento también estoy solo: Chris, Len y Marcelo se fueron. Chris a la casa de sus padres en Cranford New Jersey, Len a la casa de su novio en Toronto Canadá y Marcelo a Buenos Aires Argentina. Desde que se fueron el lugar está en penumbras y vacío. No está a oscuras porque el televisor está prendido (en mute) todo el día. Sí, tengo televisor: lo encontré el otro día en la basura (cuando los estudiantes dejan el campus y evalúan el costo del transporte de las cosas grandes o pesadas deciden muchas veces que conviene tirar todo a la basura y comprar cosas nuevas dentro de tres meses). Este televisor es raro, tiene 4 patas de unos 15 centímetros de altura, hacía rato que no veía un televisor con patas. Una de las patas está rota. Lo subí a duras penas por la escalera y en vez de compensar la pata faltante con una pila de libros, decidi serruchar la otra pata del mismo lado y apoyar el televisor inclinado sobre la mesa. Queda inclinado unos 30 grados, y el ángulo resulta ideal porque me permite mirar televisión recostado en el sillón en la posición de la maja (desnuda o vestida, según el calor y la hora del día), apoyando la cabeza sobre una almohada mullida. Nunca en mi vida miré tanta televisión.

Hace un ratito terminé de mirar los programas de juicios de la tarde (esos shows con jueces irascibles que fustigan a las pobres gentes que se pelean por medianeras o mascotas) y me vine a escribir. No hay nada más que contar por ahora, así que me voy a poner a chatear en gay.com como siempre, en el salón de New Jersey zona central, aunque sean siempre los mismos catorce y nunca llegue ni a armar una escoba.

Xtian, a las 8:47 AM | TrackBack

Comentarios

Que buena frase, gracias por escribirla "es una ley de puntos suspensivos".
Excelente...

yosola, el 03 de Mayo de 2006 a las 5:28 PM | Enlace permanente

Te esperamos entonces.

Besos.

Veronikitta, el 04 de Mayo de 2006 a las 2:10 AM | Enlace permanente

Queremos al pakistaní !!
Queremos al pakistaní !!
Queremos al pakistaní !!

Será por prejuicio o por haber visto demasiadas películas yankis, que con ese título, espero que el protagonista de la historia de un flacucho desgarbado de cara angulosa y... no digo más a ver si me hacen un atentado jajaja.

Saludos desde Rosario, cuna de la Bandera Argentina y de miles de otras historias interesantes.

Rosarioso.

Rosarioso, el 15 de Mayo de 2006 a las 1:38 PM | Enlace permanente


New Jersey, la ciuidad del Tabasco, cinematográfica, de Bon Jovi.

La extraña televisión me recuerda a otra historia.

Un saludo desde Proyecto Joe Clickerman.

Abrazos.

Joe, el 17 de Mayo de 2006 a las 11:18 AM | Enlace permanente

Estaba leyendo los comentarios y en eso leí " Te esperamos entonces".

Me dije: ¿qué carajo tiene que ver con el post?.

Y por que carajo se puso "Veronikitta"?.

Evacuame de la duda: ¿Antes había otra cosa? ¿o soy una desubicada?.

Veronikitta, el 18 de Mayo de 2006 a las 3:20 AM | Enlace permanente

Hace unos días publiqué una primera versión de este texto, que no me gustó (era confusa y decidí corregir la sintaxis). Ahora volví a publicarla.

Xtian, el 18 de Mayo de 2006 a las 10:30 AM | Enlace permanente

Impecable.
Sólo fijate el artículo demás en "según el calor y el la hora del día)" .
Esa desolación del campus me hizo acordar a cuando tuve que cursar una materia en Mar del Plata en febrero-marzo y en marzo quedó vacía.
Un abrazo. Me voy a leer la segunda parte.

Marcelo, el 18 de Mayo de 2006 a las 3:23 PM | Enlace permanente
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