Sábado a la noche, primera parte
25 de Enero del 2007
[20 de enero de 2007, 3 am, Barrio norte]
Desde Cromañón el boliche está habilitado solo como pub, la pista de baile está vallada y la gente deambula de acá para allá. Algunos se ubican en el centro del lugar y se mueven al ritmo de la música, pero cada tanto aparece el de seguridad y les dice que no está permitido bailar. En los televisores colgados del techo pasan películas porno, es inevitable pasear la mirada por el lugar y de pronto subir los ojos hasta los televisores justo cuando una pija entra en un culo o en la boca de un tipo que revolea los ojos de placer.
Son las 3 de la mañana del sábado y el lugar está bastante lleno. Algunos tipos de 30 y pico, muchos de 40, y varios de bastante más años: osos en grupo, viejos solos apoyados en la barra, taxiboys en musculosa con las manos en los bolsillos, flaquitos amariconados en racimos gesticulando y riendo. Pido speed con licor de melón, estoy medio dormido y quizás el speed me despierte. Me gusta pararme a un costado y mirar lo que pasa, imaginarme lo que piensa cada uno, detectar a quién mira alguien y tratar de descubrir que tipo de hombre le atrae. A ese le gustan los pendejos flaquitos, aquel no mira a nadie que tenga menos de 40, a aquel otro le gustan los que son físicamente parecidos a él.
Hay uno que no logro descifrar. Tiene entre 25 y 30 años, un corte de pelo estilo militar y usa pantalones camuflados. No tiene musculosa, pero la remera le marca el pecho y el cinturón de hebilla ancha le resalta la cintura. Camina excesivamente erguido y sonríe demasiado. ¿Es taxi-boy? No estoy del todo seguro: los taxis suelen dar un par de vueltas y luego instalarse cerca de la barra, donde los tipos más viejos se instalan para charlar y negociar precio y servicio. A este no le interesa esa clientela, mira a tipos más o menos de su edad, con insistencia. - Hola - me dice un pibe medio pelirrojo vestido con chomba y bermudas de jean.
No lo había notado parado al lado mío, estaba concentrado en el de los pantalones camuflados.
- Hola - respondo cordial.
Me dice algo al oído que no entiendo. Solo se que son unas 2 o 3 sílabas y que hay muchas os en lo que dice. No es culpa de la música, el pibe es gangoso. Me inclino hacia su oído y le grito que perdón, pero no entiendo. Se señala la oreja y se da unos golpecitos. Ahora descifro lo que me dijo: “Soy sordo”. Me señala los labios y balbucea algo, que supongo que es “puedo leer los labios”. Con señas le pregunto si es sordo del todo. Me dice que sí. Tengo el impulso de inclinarme hacia su oído para hablarle, pero el me toma suavemente la cara y me la coloca frente a la suya, para indicarme que le hable de frente así puede leerme los labios.
- Daniel - dice, creo, mientras se señala el pecho.
- Christian - le digo, repitiendo el gesto y exagerando la mímica con mis labios.
Creo que me pregunta dónde vivo. Le digo que en capital. Me pregunta en qué barrio. Tengo miedo de estar tratándolo de estúpido, porque estoy separando las palabras en sílabas y a veces me tiento y hago alguna seña, que en vez de ayudarlo, lo confunde más. No tengo ganas de preguntarle nada, porque cada respuesta nos mete en un multiple choice. Por ejemplo, me dice dónde vive y no le entiendo nada. Hace el gesto de tener una banda cruzada sobre el pecho.
- ¿Velez? ¿Vivís en Liniers?
Pone cara de “¿sos estúpido?” y vuelve a repetir el gesto.
- Ah, River, vivís en Nuñez.
Dice que sí con la cabeza y me indica que Velez no es una banda sino una v en el pecho y me señala y vuelve a hacer el gesto de que soy medio estúpido. Niego con la cabeza y hago el gesto de que estoy borracho. Mentira. Levanto los ojos, “- ¿La querés toda? - Hasta el fondo, sí…” dicen los subtítulos de la película.
- Tengo un hermano gemelo - dice Daniel.
No sé a qué viene la mención del hermano, así que lo miro en silencio. Lo bueno de charlar con un sordo es que podés poner cara de confundido en cualquier momento. Se señala la oreja.
- Tenés un hermano gemelo que también es sordo - intepreto.
Hace el gesto de comer algo repetitivamente.
- Tu hermano es gay también.
Se agarra la cabeza con las manos.
- Y sí… dos hermanos, los dos sordos y putos, qué joda, eh.
Se agarra la cabeza con las manos y pone cara de terror, afirma para mostrar que está de acuerdo y se ríe.
- Me caes bien - dice.
Eso sí lo entiendo. No sé cómo se responde a eso, así que digo gracias.
- Me gustan… - y hace el gesto de trabar los brazos, como si fuera fortachón y me señala a mí. Vuelvo a decir gracias. Llegó la hora de hacer mutis por el foro. Le digo que voy al baño. Me hace el gesto de que él se queda ahí esperando.
(continuará)
Por Xtian Rodriguez
Qué momento!!!
Hace muchos años, me pasó algo similar con un rengo que me estuvo chamuyando un rato largo en un boliche. En mi caso, el tipo no me gustaba, es más, me resultaba desagradable. El rengo era cargoso, muy denso en sus propuestas sexuales, pero no quise ser directo y decirle no tengo onda con vos, por temor a quedar como descortés o rudo, no quería discriminarlo… y opté por irme al baño !!! …pero no hubo ningún “continuará”, me fui del baño directo a la puerta de salida, no me banqué la situación!!!
Saludos, y espero la continuación de tu historia.
Rosarioso, desde Rosario, cuna de la Bandera Argentina.
La típica “me voy al baño” o “ya vengo”. Y después te empernás toda la noche huyendo de esa persona como si fueras un criminal de alto riesgo perseguido por agentes de la CIA.
Vaya, interesante.
Muchas veces a mi me han dejado plantado así (si, ya sé…”loser”)
¿seré medio freak?
Lo extraño es que con los tipos tengo mejor suerte que con las minas. Hay tipos que se me acercan, minas no. Nunca entendí por que
muy buena, pero me gustaria saber q es lo q continua, y no creo q sea discriminacion eso… es una situacion media jodida… abrazo!!!
ajaja ehhh!!! me cortaste la historia maaaal; imagino que el chico hipoacúsico es abordado por algunos gays desagradables que habían ahí y se lo llevan, a vos te dá lástima pero no podés rebajarte a ir corriendo arrepentido atrás de él. De repente lo perdés de vista, te deprimís, te sentís ahogado por la culpa de ponerlo en riesgo al permitir que salga con un tipo de gente que de gay tiene muy poco. En fín, al tiempo te lo cruzás al pibe sordo tirado en una vereda, con muy mal aspecto, al pibe lo acompañan esos tipos que lo habían abordado (que decían ser gay); estaban todos drogados y el pibe en el medio de ellos que se ofresía por dinero para demanda sexual. Luego lees en el diario que a un pibe sordo muere aplastado por un camión. Moraleja: Si Apoyamos al campo!!! porque no podemos apoyar a un universitario??