Salida

24 de Enero del 2007

[Un experimento de ficción que seguramente continuaré. Salió de un tirón, de la imagen de una mujer que llevaba de la mano a un chiquito hoy en la plaza, veremos a dónde me lleva.]

No estoy cansada, pero tengo sueño. Se puede estar cansada y no tener sueño y se puede tener sueño y no estar cansada, para mí no tienen que ir las dos cosas juntas. En realidad debería estar cansada pero no lo estoy. Tres días sin dormir, así que debería estar cansada y tener sueño, pero en realidad tengo ganas de correr. Lo que siento es ganas de correr cada vez más rápido, hasta borronearme, como se borronean las paletas de un ventilador y en ese momento caer dormida. Es una lástima que el acto de correr y el de caer dormida sean incompatibles, que uno no se pueda enganchar con el otro porque es lo que quiero ahora: tomar carrera, acelerar como si fuera a saltar en una olimpíada pero en el momento de velocidad máxima caer dormida y caer en un colchón mullido. Tres días, tres noches sin dormir: la primera noche el teléfono y la voz de mi viejo diciéndome tu hermana se murió. En realidad quiso decir tu hermana se mató, pero no pudo decirlo así. Tuve que preguntar cómo. Se fue. Se fue dónde. Ahí lo supe. Mi viejo es ateo, así que cuando la gente se muere para él no se va a ningún lado, la muerte es muerte y listo, no es trampolín ni tobogán a nada. Te morís, punto. Por eso escuché se fue en el teléfono y lo supe. Decía irse en vez de matarse, porque irse todavía se podía deshacer. Mi viejo no lo sabía pero Mariana estaba todavía en la clínica, enredada en una madeja de tubos. O puede ser que haya querido decir se fue al hospital. No importa, cuando llegué al hospital ya había muerto. Me acuerde que pensé ahora sí se mató. Ahora sí, quería decir, ahora sí, en el hospital, se mató. Como si lo hubiera planeado así, tirarse por el balcón y agonizar, no sé por qué me imaginé que Mariana quería agonizar, estar ahí ambigua, detenida, y después dar otro impulso, más allá de los sueros y los respiradores y morirse. En realidad sí sé por qué me imaginé que lo había planeado: porque me acordé de Mariana metiéndose en la pileta de la quinta: bajaba los dos escalones de material avanzando, hasta que el agua le llegaba a las rodillas y recién ahí se tiraba de cabeza. Yo creo que tiene sentido tirarse de cabeza desde el borde de la pileta o meterse de a poco en el agua, a mí siempre me llamó la atención lo que hacía Mariana. Era como dividir una decisión en dos partes: la decisión de entrar en el agua en vez de quedarse tirada al sol y después, apenas le llegaba la electricidad del agua fría y la conciencia de haber decidido algo, antes de tener que reevaluar otra vez si mejor retroceder o avanzar, interrumpir cualquier análisis y abalanzarse hacia adelante. No sé si ella era conciente de ese doble acto, de esa decisión sincopada, yo creo que no, yo nunca se lo señalé. La vi hacer lo mismo otras veces, era su forma de hacer las cosas, me parece, y por eso ahora volvía a verlo así. Tuve que pelear para que separar la imagen de la pileta y la de Mariana tirándose por el balcón. No quise dormir estos tres días porque sabía que podía mantener las dos imágenes separadas si estaba despierta, pero que en el sueño las dos cosas se iban a juntar, que la iba a ver entrar en la pileta decidida pero asustada, y que después vendría el impulso final hacia adelante, y que iba a ver la malla enteriza roja abriendo el agua en dos, de espaldas, la espuma cerrándose, tragándola. Y cuando alguien se muere y solo pasaron unos días la espuma todavía esta ahí, todavía sigue tragándose cosas, es como una mancha que sigue extendiéndose, y todavía no se sabe, y no sé cuantos días más va a llevar darse cuenta cuantas cosas se tragó la muerte de Mariana.

(continuará)



4 Comentarios en “Salida”

  1. Maestruli | 24/01/2007 a las 16:58:16

    Muy bueno Xtian, tus ficciones son cada vez mejores. Quizás en la segunda parte pueda saber la relación entre este comienzo y la mujer en la plaza. Por ahora no la veo.

    Como decís que lo escribiste de un tirón, me permito señalar algunos errores (en mi opinión).

    **Por eso escuché se fue en el teléfono y lo supe.

    yo le pondría comillas al “se fue”, no sé si es lo correcto, pero me ayudarían a leer mejor la frase.

    **Me acuerde que pensé ahora sí se mató.

    me acuerdo

    **Tuve que pelear para que separar la imagen de la pileta y la de Mariana tirándose por el balcón.

    el segundo “que” está de más (o demás?).

    **…y no sé cuantos días más va a llevar darse cuenta cuantas cosas se tragó la muerte de Mariana.

    creo que “cuantas” debe llevar acento en este caso.

    Suena lindo el “cuenta cuantas”, casi gracioso, y quizás eso le quita dramatismo al final de esta parte. Esto es subjetivo obviamente.

    Perdoná si hoy ando con onda de maestro ciruela.

  2. Fargok | 24/01/2007 a las 21:11:01

    :D Eres increíble. Te admiro mucho.

  3. Vero | 24/01/2007 a las 01:55:47

    Algún día deberías editar tus relatos en papel.

  4. Eva | 24/01/2007 a las 23:47:12

    me gusta particularmente la metáfora de la pileta, porque es muy psicológico: ves cosas en las acciones de los demás que parecen simbólicas y en momentos como ése adquieren una sobredimensión que parece que lo anticipaban todo.
    Me re gustó, un poco verborrágico, pero creo que es tu estilo. Un abrazo.

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