Fantasmas
2 de Diciembre del 2006
[Mayo 2003]
Escribir para otros porque sino se pierde.
Tengo varios cuadernos, etiquetados con fechas: “Xtian, July 2002″, “Christian Rodriguez May 2003″, “1998″. La intención siempre es la misma: tomar notas, marcar un instante o una sensación con una nota escrita que luego me permita volver y rescatar ese gajo, esa feta, volver a mirar a trasluz.
Pero fracaso y todos los cuadernos terminan igual: solo hay tres o cuatro páginas de notas confusas, luego unas 30 páginas en blanco (la intención de seguir, la esperanza trunca de seguir, la interrupción). Más allá de esas 30 páginas el cuaderno se asume como lo que terminó siendo, un anotador: chorros de números de teléfono oblicuos en la página, cálculos, listas de supermercados, o de libros, dibujitos.
Acabo de sacar del ropero uno de esos cuadernos, el de mayo de 2003, y estoy abriéndolo ahora. En paréntesis mis acotaciones actuales:
23-4-2003, 11.20pm. Las diez y estoy en Penn Station (¿por qué dice 11.20 y luego digo que son las 10? Escribí durante una hora 20 y escribí ese encabezado hacia el final?). Hace dos semanas que no piso New York y no estoy listo a volver a New Jersey. Cuando me metí en el subte hace 20 minutos caía una lluvia fina y lenta pero ahora no llueve más (¿esto para qué lo digo? El clima como estopa para rellenar cualquier almohada). Tengo que enseñar mañana a las 11 y hoy casi no dormí pero no puedo volver antes de la medianoche (síndrome Cenicienta inverso, si vuelvo antes de las 12 algo horrible podría pasar). Estoy vestido con khakis gastados, zapatillas, la mochila pesa toneladas (esto significa que fui a New York no para salir a los bares, sino por alguna otra razón que me olvidé de anotar y que se hizo tarde y decidí una ronda nocturna). Voy hacia Chelsea (como el burro del lechero fui hasta Penn Station, la estación terminal de trenes donde tomo el tren a New Jersey, con la intención automática de volver a NJ, ahora decidí prolongar mi noche). Gigantesco sundae de dulce de leche y banana y Penn Books, ritual (en el hall de la estación hay una heladería Hagen Dasz que vendía un tremendo sundae con trocitos de banana y dulce de leche, al lado hay una librería, a mí me encantaba comprar el sundae y meterme en los senderitos estrechos de la librería y escarbar en los estantes, era una librería chica, muy poco interesante, pero me encantaba empalagarme de banana, dulce de leche y letras impresas). Es lunes, las calles están vacías. Entro en Rawhide (un bar de mala muerte en la octava avenida, con mesas de pool, un par de videogames, creo que era el Galaga y el Ms Pacman y muchos viejos tomando cerveza y metiéndole billetes de dólar a los strippers a las 7 de la tarde). Duro solo un par de minutos, una hilera de espaldas encorvadas, alguien con el resplandor del videogame en la cara, un chino que juega al pool con su novio. Acabo de darme cuenta que es la primera vez que estoy en un bar en NY desde que prohibieron fumar. Voy a Barracuda (otro bar, muy cerca de Rawhide, ¿a la vuelta?). También vacío pero me quedo mirando a un travesti espléndido y a su novio. Se besan. Apenas. Ah, penas. Los barmans se mueven como animales enjaulados atrás de la barra (en realidad dice “felinos enjaulados”, pero no creo que sea así, creo que los gestos sinuosos del travesti se me derramaron hacia los barmans y se me mancharon). 10 minutos y de nuevo en las calles mojadas de Chelsea. La lluvia regresa (¿por qué no dije “La lluvia vuelve”? Me puse felino yo también, gurruniau). No puedo ir a XL vestido así (XL: bar en la 16, medio cheto, famoso porque ahí se filmó un famoso episodio de Sex and the City en el que Samantha hace pis parada). Aparte HX dice que es noche de music hall y no estoy de ánimo music hall (HX: revistita gratuita que lista bares, eventos, etc, gays en NYC). Mejor voy a The Eagle (el bar leather más importante). El distrito de la carne también desierto, las calles ennegrecidas, la noche. Los camiones como animales (y dale con los animales). Los estacionamientos. Las luces de neón. Los mécanicos fornidos, lentos. Llego a la dirección que marca la revista pero ni siquiera hay cartel. Pero está el logo del águila con las alas abiertas. Entro. También vacío. Vacío, todo está vacío.
Conversación con tipo mal vestido. Si soy activo o pasivo. Eso es lo primero que pregunta después del hola. A él le gusta el bondage. Le pregunto qué usa. Me dice algunas drogas que no reconozco. Me entendió mal, yo quería saber qué usa para atarse. ¿Sogas? ¿Cadenas? (Pregunto esto porque una vez un tipo quiso atarme con un alargue, después vi en la película Tiempo de valientes una escena en la que también atan a alguien con un alargue que tiene una zapatilla en la punta, ¿habrá tenido Szifrón una experiencia bondage del mismo tipo?). Me dice sogas, tengo todo el equipo. No quiero preguntarle si se refiere a todo el equipo de sogas o a todo el equipo de sm. Vivo cerca, dice. El patovica de la puerta se pone a hablar a los gritos por el celular. Menos mal, me viene bárbaro que me interrumpan esta conversación. Richard, me dice el barman y me da la mano. Yo le pedí una cerveza, nomás. ¿Será costumbre de este bar que los barmans se presenten? ¿Estará aburrido porque el bar está vacío y no tiene con quién charlar? Pantalones camuflados, musculosa, tatuajes. Su vida. El otro barman y su estómago de plástico (esto no lo entiendo, sé que el tipo se me puso a hablar y me contó una historia rarísima y que había un estómago de plástico, pero no me acuerdo más). Richard perdió a su novio de 8 años, después salió con alguien que le pegaba (¿el que le pegaba tendría el estómago de plástico?). Todo esto lo hizo más fuerte.
El cubano y su noche aparecen al final de la noche (aunque todo esto aparece continuo en el papel está claro que no fue escrito a las 11.20pm sino al día siguiente o no sé cuándo). El gordo negro de Filadelfia (creo que era un gordo gigante muy femenino, y yo no entendí que hacía en ese lugar tan cultor de la masculinidad, el pelo y la soga con el nudo bien ajustado, seré prejuicioso). Es bisexual, dice. Tiene un fetiche de lucha. (Está claro que acá el protocolo es decir hola, qué te gusta en la cama, contar alguna intimidad sexual o vital y desaparecer en busca de una cerveza más). En las pantallas videos de pendejos turcos revolcándose en el barro. Richard de nuevo, el que la vida lo hizo fuerte. Me pregunta si soy tímido. Mi vida sexual, pregunta. Por qué no cojo, pregunta (¿no cojo? ¿Le dije que no cogía? Se lo habré dicho para hacerme el exótico o para que no me tire los galgos. Ahora me acuerdo, el del estómago de plástico era él, lo golpeaban, era eso, me lo quiso mostrar, le dije que no, solo alcanzó a levantarse apenas la remera y ahí hubo una especie de destello en la noche y yo no miré o no quise ver o me dio asco o se cayó de pronto la persiana). Richard me mira, del otro lado de la barra, me mira con ternura, se estira y subiéndose un poco a la barra me agarra la cara con las manos y me besa la frente como si fuera el papa.
Me regala una sprite. Salgo a la calle, ya hay sol. El patovica acaba de echar al viejo del bondage que vive cerca y me quería llevar a su casa. Lo escucho decir “Good, I like it rough” (”Bien, me gusta rudo”, mientras el patovica lo empuja hasta el cordón de la vereda). Vuelvo a Penn Station. El tren. Fantasma
Por Xtian Rodriguez
mmm, parece que el link para leer el relato entero no funca. Ponete las pilas y corregí rápidamente el error. No podés dejarnos con la intriga de esa forma!!!
Ya funciona!! Habrá sido un problema de mi PC? Como sea, ahora puedo disfrutarlo completo.
Saludos.
No, a veces Movable Type (el programa que uso para el blog, genera mal el link inicialmente). Es buena idea hacer un refresco completo (ctrl+f5) de la pagina principal del blog y probar de nuevo.
Me parece interesante eso de releer y comentar escritos del pasado. Quién sabe, tal vez algún día lo haga.
Saludos.
supongo que el relato se construye entorno a las notas… dos distintos planos entrecruzados… buena idea…
tengo agendas desde los 13 anhos y sé que es mirarse en esos collage de citas, recordatorios y “aplicaciones” de poémas, canciones o frases a medias…
Conocí algunos bares leather en Europa, y eran antros oscuros llenos de viejos decadentes enfundados en ropa de cuero. Los más lindos en esos lugares eran los barman. La clientela distaba años luz de los protagonistas de cualquier película XXX de leathers. Por otra parte, nada más triste que un lugar de diversión con muy poca gente. En general prefiero huir de un sitio así.
Gracias por compartir tus borradores !!!
Saludos, y que tengan una buena semana.
Rosarioso, desde Rosario, Cuna de la Bandera Argentina, sin bares leather por ahora.
Muy buen artículo. Me llamo la atención porque es algo que a mi también me pasa: compro cuadernos y agendas para escribir, pero al cabo del tiempo nunca relleno esos cuadernos, tan sólo las primeras páginas, que también terminan olvidandose para siempre en algún cajón.
No conocía tu blog, creo que te voy a enlazar.
Te invito a dar una vuelta por el mío, si te apetece: www.escribiresvivir.com
Un abrazo, Daniel.
Ejercicio interesante el tuyo, Xtian.
En la adolescencia, durante un corto período, se me dio por anotar mis sueños. Pero sólo con palabras clave, tipo: baño-Yolanda-Carlos Alberto-subo la escalera-mi madre-salgo al jardín-mojado. Eran épocas en que soñaba mucho con los personajes de la telenovela venezolana Cristal y con baños gigantes. Lo de “mojado” era la clave para decir que había tenido una polución.
Usaba ese código un poco para que no entendieran nada mis padres, y otro poco como cosa freudiana de libre asociación, las palabras como me venían a la mente.
En general eran sueños que me impresionaban, así que durante un par de años, al releer esas palabras podía reconstruir las imágenes completamente. Pero evidentemente, pasados unos años más, dejé de entender qué eran esas palabras sin relación.
Luego en el 2003 comencé un cuadernito de notas, también quedó casi todo vacío, como cuentan muchos acá. Aunque ahí anoté oraciones enteras y es más legible.
En fin, disculpen esta descarga personal, los blogs son para eso a veces.
korekara nihongo de hanashimasho!
www.todopordecir.com.ar
El aburrimiento te llevó a revisar tus cuadernos o revisar tus cuadernos te llevó al aburrimiento. No trato de ser grosero ni peyorativo, solo hablo de un punto de vista; de mí punto de vista.
El objetivo del que escribe no siempre es visto (hallado) por el que lee…y a veces eso es bueno.
A veces leerte es como tomar una riquísima sopa caliente… para degustarla hay que hacerlo despacio, hay que “soplar” un poco para no quemarse la lengua y alterar o perder el gusto.
A veces (como ahora) siento que vas a decir algo y.. puf!
En realidad debo ser yo, que estarè tratando de ver no se que fantasma mío en tus letras, y cuando no lo encuentro siento cierta contradicción.
Disculpame, no soy bueno con las palabras, no me sale simplemente escribir “che, está bueno!” y punto…
Y sí, es eso. Hay textos que son más ejercicios, más exploratorios, aun con el riesgo de no encontrar nada en la exploración. Mi esperanza es que aun los textos fallidos tengan una frasecita o una observación jugosa. Pero es cierto, a veces no la hay.
hola a todos, no entiendo nada de lo que ablan pedazo de babachos, si escriben por escribir, porque les gusta la compu, escriban verdades, boludeses no. enfermos siquicos. agregen me correo o embienme un meil. lore_laflacaenloquecida1@hot.. y me cuentan verades estupidos y maricones. cabrones. si son tan machos escribanme.
Se escribe precisamente porque se lee, así ha dejado establecido el amigo Roland B. Y me fascina encontrar, en medio tantos paisitos de mentira virtual (o viceversa), una voz como la tuya. Me hace escribir. Y creo que esto último es un elogio, si cabe.
Si no incomodo, cada tanto me doy una vuelta por acá a seguir leyendo/escribiendo.