Novedades 2007

19 de Diciembre del 2006

Bueno, se termina el 2006, con novedades importantes. La principal es personal: acabo de dejar mi laburo full time como ingeniero de software. A partir de ahora tendré 3 o 4 laburos (más algunos puchitos) part time. Esto significa que, seguramente, tendré más tiempo y pilas para la escritura. No sé si eso redundará en más posts en el blog o andá a saber qué, pero bueno, por las dudas aviso.

Hay otro tema, y acá necesito ayuda de los lectores (para algo me deslomo posteando, ¿no?). Decidimos con Sandra Russo, dar más talleres en el 2007, pero necesitamos un lugar donde darlos. Alguna librería con café, algún buen bar o café con onda literaria y tranqui o algún centro cultural o lo que sea. Lo ideal sería que se cumplan estos requisitos:

- poder albergar a unas 12 personas sentadas en ronda o alrededor de una mesa.
- no ser un quilombo de ruido y conversación.
- preferencia: zona palermo, barrio norte, belgrano (el centro también está bien, pero Flores o Villa Ballester no).

Los talleres duran 2 horas y habrá 4 sesiones, dos los mediodías (de 11 a 13 o algo así) y dos a la nochechita (de 19 a 21 o de 20 a 22, depende). No hay drama si hay que pagar una consumición.

¿Ideas?

También tengo algunas ideas respecto a nuevos blogs y otras cositas, pero hasta que no lo tengo más digerido me callo la boca. Sino después prometo y no cumplo.

Se termina el 2006, che y me gusta la cursilería esa de año nuevo, vida nueva. Ahí vamos.

El insólito accidente de la felicidad

18 de Diciembre del 2006

[Mojando madalenas en el té de burrito]

Como muchos de mi edad empecé a leer con los libros de la colección Robin Hood. Éramos tres hijos, mis dos hermanas y yo, y apenas alcanzaba con el sueldo que mi viejo hacía como operario en Olivetti, así que no había guita para libros. Mi prima Norma era más afortunada, era hija única, sus padres tenían una juguetería y un buen pasar: Norma tomaba clases de piano, inglés y taquigrafía particular. Y tenía la colección completa Robin Hood.

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Sexy, parte 1

13 de Diciembre del 2006

Todo empezó con un email de Diego. Contenía una sola oración: “Esto es justo para vos”, y luego el texto de un email reenviado. “Esto es justo para vos”, es seguramente el mantra central del márketing y el spam, estrujamos, fastidiados, decenas de “esto es justo para vos” por día y los tiramos a la papelera, pero cuando alguien que te conoce te envía un email con esa frase pasa algo muy distinto: sentimos primero un escalofrío (¿qué significará para el remitente que esto es “justo” para nosotros?) y nos lanzamos a leer el email inmediatamente. El email reenviado decía lo siguiente (el mensaje estaba escrito en inglés, la traducción es mía):

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Fantasmas

2 de Diciembre del 2006

[Mayo 2003]

Escribir para otros porque sino se pierde.

Tengo varios cuadernos, etiquetados con fechas: “Xtian, July 2002″, “Christian Rodriguez May 2003″, “1998″. La intención siempre es la misma: tomar notas, marcar un instante o una sensación con una nota escrita que luego me permita volver y rescatar ese gajo, esa feta, volver a mirar a trasluz.

Pero fracaso y todos los cuadernos terminan igual: solo hay tres o cuatro páginas de notas confusas, luego unas 30 páginas en blanco (la intención de seguir, la esperanza trunca de seguir, la interrupción). Más allá de esas 30 páginas el cuaderno se asume como lo que terminó siendo, un anotador: chorros de números de teléfono oblicuos en la página, cálculos, listas de supermercados, o de libros, dibujitos.

Acabo de sacar del ropero uno de esos cuadernos, el de mayo de 2003, y estoy abriéndolo ahora. En paréntesis mis acotaciones actuales:

23-4-2003, 11.20pm. Las diez y estoy en Penn Station (¿por qué dice 11.20 y luego digo que son las 10? Escribí durante una hora 20 y escribí ese encabezado hacia el final?). Hace dos semanas que no piso New York y no estoy listo a volver a New Jersey. Cuando me metí en el subte hace 20 minutos caía una lluvia fina y lenta pero ahora no llueve más (¿esto para qué lo digo? El clima como estopa para rellenar cualquier almohada). Tengo que enseñar mañana a las 11 y hoy casi no dormí pero no puedo volver antes de la medianoche (síndrome Cenicienta inverso, si vuelvo antes de las 12 algo horrible podría pasar). Estoy vestido con khakis gastados, zapatillas, la mochila pesa toneladas (esto significa que fui a New York no para salir a los bares, sino por alguna otra razón que me olvidé de anotar y que se hizo tarde y decidí una ronda nocturna). Voy hacia Chelsea (como el burro del lechero fui hasta Penn Station, la estación terminal de trenes donde tomo el tren a New Jersey, con la intención automática de volver a NJ, ahora decidí prolongar mi noche). Gigantesco sundae de dulce de leche y banana y Penn Books, ritual (en el hall de la estación hay una heladería Hagen Dasz que vendía un tremendo sundae con trocitos de banana y dulce de leche, al lado hay una librería, a mí me encantaba comprar el sundae y meterme en los senderitos estrechos de la librería y escarbar en los estantes, era una librería chica, muy poco interesante, pero me encantaba empalagarme de banana, dulce de leche y letras impresas).

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