Piel
24 de Julio del 2006
[Julio de 2005, Buenos Aires. Son las 5.20 AM y me estoy durmiendo, así que este texto lo publico sin revisar ni corregir]
Es el resoplido de un gran animal mecánico, metálico, un búfalo, todo de hierro, de 20 metros de altura, erguido entre los edificios, las patas firmes sobre avenida Santa Fé, llega hasta la esquina de Bulnes, se detiene un segundo y sus ojos de luz roja titilan un segundo, se decide a doblar hacia la derecha, derriba a su paso el semáforo de la esquina, corta los cables del alumbrado público con el pecho de escamas metálicas filosas y camina hasta mitad de cuadra, respirando un humo verde por los orificios perfectamente circulares de la nariz, un humo verde venenoso y caliente, y ahora se detiene un segundo y se inclina sobre la ventana de mi dormitorio, la luz roja de sus ojos centellea y las rayas rojas de luz se vuelcan sobre mi cama, sobre el parqué, las paredes y los estantes de los libros, y el bufido entrecortado, rítmico, metálico, mecánico entra también a la habitación. A las 2.47 sonó la primera alarma afuera. A las 2.48 eran tres juntas, seguro que algún gracioso pasó en bicicleta golpeando las ventanas de los autos estacionados a propósito. Suenan sincronizadas y parecen la respiración entrecortada de algún animal mecánico, una mezcla de King Kong y caballo de Troya que enloqueció y viene a destruir Buenos Aires y decidió empezar por Palermo. Se me ocurre que es mejor si el animal que trae los vientos del apocalipsis es un búfalo, un animal norteamericano, un poco raro. O quizás un ornitorrinco. No, ni siquiera me puedo imaginar un ornitorrinco letal. Lo del búfalo me aparece seguro por esa foto famosa de los búfalos lanzados al abismo en una especie de nado sincronizado en caída libre, creo que está en la tapa de un single de U2. Entonces la cosa sería así: un búfalo mecánico gigante destruye Buenos Aires con el humo venenoso y llevándose edificios por delante, no se sabe por qué, es importante que no se sepa por qué, es un animal sin razones. Después de destruir Buenos Aires escapa hacia algún lugar donde haya un hueco donde se pueda zambullir como en la foto del disco. Si no fuera porque en La Misión alguien cae en las cataratas del Iguazú, lo podríamos tirar ahí, aunque una caída al abismo seco me parece más poética, porque cuando alguien se cae en una catarata no se sabe si muere ahogado o cómo. Me gusta la idea de un búfalo destructor que no está enamorado, solo furioso de furia, que destruye Palermo, o Buenos Aires completa, no importa, y se suicida tirándose a algún agujero sin fondo y termina la película.
2.53 y ya está claro que no voy a poder dormir durante un par de horas. Las alarmas ya se apagaron pero la noche sigue respirando humito verde. Me visto y salgo a caminar por avenida Santa Fé. Hace frío, es martes, no hay nadie en la calle, excepto algún diariero y los taxistas que deslizan sus autos como lamiendo los cordones, como mirando las vidrieras apagadas. En la estación de servicio de Agüero compro un Nugatón y unas DRF de naranja. Alguien me dijo que los que venden flores y sahumerios son todos dealers, porque sino no se justifica que estén todos con los puestos abiertos a las 3 am de un martes, pero yo no le creí: compro 50 sahumerios. De qué gustos. Surtido, de todo menos pachuli.
En la entrada de un edificio hay un tipo parado y me sonríe. No estoy seguro si me sonríe, pero supongo que sí. Está sonriendo y soy el único al que puede dedicarle una sonrisa porque no hay nadie más. O quizás se sonríe solo. Le miro las orejas a ver si tiene auriculares puestos, porque a veces la gente se sonríe sola cuando escucha música. Tengo que encontrar una vidriera para frenarme y mirar de nuevo, pero las vidrieras que hay no me sirven. Una cerrajería, una casa de ropa interior de mujeres, una agencia de lotería. Por fin encuentro una librería y me pongo de costado y miro. Sonríe un par de veces y ahora me hace señas con la cabeza para que me acerque.
- ¿Qué frío, no? – dice, con acento provinciano.
- Sí, vos que hacés acá parado.
- Laburando.
Ah.
- Ah.
- ¿Vos? Hace frío para estar solito, si querés te hago compañía…
- ¿De qué provincia sos?
- Soy cordobés.
- ¿Y qué tipo de laburo hacés?
- Hago de todo menos dejarme penetrar.
Ah, mirá vos.
- Ah, mirá vos.
- Mirá lo que tengo.
Retrocede un poco para que no se lo vea desde la vereda y maniobra con el bulto, como si se le hubiera perdido una moneda adentro del calzoncillo y fuera una cuestión de vida o muerte extraerla sin abrirse el pantalón.
- 22 por 6.
Yo pongo cara de que no se ve nada.
- Siempre cobro 50 pesos pero te lo bajo a 30 porque sos vos.
- Me lo bajás porque hace frío y son las 3 de la mañana y no hay nadie en la calle.
- Podemos ir a un telo en Marcelo T. Te cobran 20 mangos por una horita, yo conozco al dueño, es limpito el lugar.
- Mirá, mejor te invito un café y un tostado en El Olmo, si querés.
- No papi, te agradezco pero estoy laburando… 25 manguitos, precio final.
- Todo bien, te agradezco, varón.
Camino 20 metros y de pronto lo tengo al lado. “Hace 2 horas que estoy parado ahí y no pasa naranja, te acepto el café”.
***
- Yo sé hacer muchas cosas, no te creas que soy un vago, como la mayoría de los tachos. Por ejemplo, corto el pasto. Desde chico tuve ese talento. Me das una máquina de cortar pasto y te hago lo que quieras. Empecé con esas que andan sin electricidad, que las empujás y cortan. Después seguí con la eléctrica y la bordeadora, siempre me gustó el tema pasto. Te hago cualquier dibujo, ojo. Lo que pasa es que hay poco mercado, salvo las canchas de fútbol y eso a la gente no le interesa mucho el tema artístico. Yo me vine de Córdoba porque me consiguieron laburo en los countries de zona norte, en las canchas de golf y eso.
Lo miro revolver el café con la cucharita. Por debajo del puño del buzo le asoma una mancha pálida.
- ¿Qué te pasó ahí que tenés esa mancha?
- Tengo vitiligo.
- A ver, dejame ver.
Le agarro la mano, le apoyo el antebrazo sobre la mesa y le tiro la manga del buzo hacia atrás. La mancha se expande a medida que se acerca al codo. Es una mancha extraña porque tiene bordes irregulares: dentados, zigzagueantes, como el contorno de una costa inflamaba de volcanes y mordida por glaciares.
- ¿Tenés estas manchas en todo el cuerpo?
- En algunas partes. En el pecho, en el omóplato, en los muslos y un poco en la pija.
¿Y si el mundo fuera una mancha impresa en la piel de dios? La patagonia sería la entrepierna paspada, los volcanes serían acné, el amazonas sería la panza peluda. Y quizás este tipo carga con el mapamundi de un mundo remoto y cuando se rasca el brazo o la ingle se aniquilan especies, se inmolan civilizaciones, avanzan las eras, se derrumban pirámides o rascacielos, se conciben, entre las ruinas, profetas y cineastas.
- ¿Y no te alcanza para vivir con la guita que ganás cortando el pasto? – le pregunto, teletransportándome de vuelta a la Tierra, para no parecer maleducado.
- No laburo más cortando el pasto. Te cuento. Yo laburaba para un tipo que tenía un helicóptero. Todo bien, a mí me das un tractorcito y me dejás y soy el tipo más feliz del planeta, pero este tipo, que está forrado en guita, me rompía las pelotas todo el tiempo: que más corto, que las rayas que hiciste son muy gruesas, que si seguís haciendo macanas vamos a tener que sembrar de nuevo y el pasto lo trajeron de Estados Unidos… Yo me lo bancaba porque lo conoce todo el mundo y ahí si uno te toma idea te quemás y no te llama nadie más, viste, se conocen todos.
Se toma la soda del vaso de un saque y sigue:
- La cuestión es que un día me pudrí porque me hizo cortar el pasto tres veces. Yo ya estaba avivado y lo dejaba un poco largo, porque es como el pelo, si lo cortás muy corto después no hay forma de arreglarlo y yo sabía que a este tipo no hay poronga que le venga bien. De nuevo rompiendo las bolas: te dije que las rayas las hagas más finas, el pasto quedó muy amarillo, fijate lo que hacés que le hacés pozos al terreno, el tractor no es para andar como si estuvieras en la fórmula uno, querido. Me pudrí y me dije este pelotudo de mierda va a ver. Esperé el día que se va a la mañana en el helicóptero y salí con el tractorcito, apurado, porque a las dos horas volvía. Dibujé un signo de pregunta gigante en el piso. Me salió perfecto. Imaginate la cara del tipo cuando lo vio desde allá arriba. Agarré mis cosas, me fui y no volví nunca más.
Por Xtian Rodriguez
Debo ser el primero que lo lee. Cuando termino de leer tus posts siempre me tira la cara de la sonrisa que tengo dibujada. Hasta ahora pensaba que era por las historias, ahora se que es por la forma en la que escribís. Te felicito. Hoy empiezo el día bien para arriba.
Abrazo,
Alfredo
que groso el flaco.
me pasa lo mismo que a Alfredo, cuando termino de leer, me quedo sonriente o satisfecho de haber de alguna manera participado de la historia… grax…
Placer leerte… como siempre
Qué manera tan creativa este chico de mandar a la mierda a un patrón! Moraleja: cuánto más interesante puede ser tomarse un café que jugar con una pija de 22 por 6.
Algo borgeano, lo del mundo como una marca en la piel de dios, no?
porque sale una coma “,” cuando dejo mensajes??? “,” Mainosan
Una sola cosa: “dice, con acento provinciano” (sic). ¿Y los porteños que tienen? ¿Acento de ciudadanos autónomos? ¿Y los de La Plata? ¿Y los mendocinos? ¿Qué cuesta poner una frase como “con un acento que a mis oídos sonaba foráneo”? ¿Por qué esa mirada de peronismo del ‘40 sobre la gente que no es de Buenos Aires?
Fafa: si querés discutir corrección política este no es el blog. Los porteños le llamamos provinciano a un acento que nos suena raro y que suena de alguna provincia argentina. De la misma manera que vos usás el termino porteño y no “nativo de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores”.
Para que no pierdas el tiempo: si creés que “un acento que a mis oídos sonaba foráneo” es una frase que diría ese personaje, este blog no es para vos o quizás sea hora de que escribas el tuyo, donde la gente ve llover y dice “se están produciendo condensaciones atmosféricas” o se pegan un martillazo en el dedo y gritan “¡Maldito artefacto dañino!” y no “¡La puta madre que lo remil parió!”
Tus historias parecen cortometrajes. ¿Nunca filmaron alguna de tus historias?
pah! tenés razón marcelo, es re un corto, taría bueno filmar algo así y esta historia en particular es de las mas cinematográficas, con mucho simbolismo, lo de la piel es brutal, el off de los pensamientos de xtian y final obvio q signo de interrogacion y creditos, pocas palabras, muchas imágenes, da para hacer terrible laburo de fotografía y mucho contenido….pah…mi mente viajo boludo….bueno si sale el corto de xtian me re prendo, auqn yo soy actriz y medio q no hay rol femenino aca pero igual me prendo….un abrazo gente y q siga la inspiracion!
Cuando podremos volver a leerte??
Xtian: no se trata de corrección política, no se trata de la forma de hablar o de escribir, es la forma de pensar…
Siempre leo el blog de Xtian, y a pesar de ello, nunca firme por… vaya uno a saber que.
Los blogs no se tratan acaso de un espacio personal?
“Fafa” dice:
‘ Xtian: no se trata de corrección política, no se trata de la forma de hablar o de escribir, es la forma de pensar..’
Bien. Esa es la forma de pensar de Xtian. La tuya sera ir por el mundo haciendo de las expresiones mas simples, un palabrerio engorroso.
Respetemos un poco mas, carajo. Hay miles de blogs en los cuales hacer este tipo de comentarios. Este, dudo que sea el indicado.
Gracias Xtian. Es un placer leerte.
Creo que los dos tienen razón. Xtian quizás sea un poco facho y mire a la gente desde el aleph metropolitano de mirta legrand. Por otro lado, coincido con Xtian en que esa frase que propone Fafa es fea y demasiado solemne para ser creible, y para peor, quizas denote el mismo prejuicio y paternalismo que le imputa a Xtian.
fafa: deja de romper las bolas, esto no es un taller literario.
xtian: genial, como siempre.
Muy bueno. Primera vez que te leo. La historia del Pakistan, muy interesante y descriptiva. Esta, estuvo muy buena. Que personaje el cordobes, mandar a la mierda asi al jefe que le hinchaba las bolas. La verdad, que estuvo barbaro. Ahora, por que se prostituia, no podia conseguir otro trabajo? Bueno, cada cual con lo suyo. Y si es feliz, pues muy bien, lo felicito.
Me gustó eso de “¿Y si el mundo fuera una mancha impresa en la piel de dios?”. Que párrafo genial.
saludos
ni idea como llegué, de casualidad, tengo insomnio. No es qyue sean lindos tus cuentos, pero sí interesanters muy, estaría bueno filamrlos,no?opino igual q marcelo. Un gusto!Volveré, con mas tiempo leo el pakistaní!