El tiempo no para

10 de Octubre del 2005

Ahora los pequeños eventos de las últimas dos horas alcanzan su sumatoria, o mejor dicho explotan en rayos radiales en todas direcciones. Es como si una cuchara revolviera una sopa de letras y al frenarse el remolino se leyera un soneto de Machado, como si el universo sufriera una sacudida y las galaxias espirales se estiraran como bastones de masa sobre la mesa negra del silencio, como si el auto se estrellara contra una colectivo de aire y al asomar la cabeza detrás del airbag los semáforos tuvieran 7 luces de colores, como si el 707 se desplomara en un pozo de aire y volviera a izarse hacia un cenit impreso en chorro de tinta.

Yo estoy metido en este casillero frente al inodoro y mi dedo está a punto de apretar el botón que se va a llevar mi pis dorado y espumoso, y es ahí cuando escucho la pregunta detrás mío, desde los mingitorios. Escucho la pregunta, la respuesta y luego la frase del final, la de la sopa de letras y las galaxias y los semáforos y el cenit. Pero todo empezó dos horas más temprano cuando levanté el teléfono.

- ¿Vamos a comer un shawarma al Alto Palermo? - preguntó Pablo.

Dije que sí y ya no hubo vuelta atrás, no hubo posibilidad de pido gancho, de pegar el volantazo y meterse en boxes. Caminamos en cámara lenta de Kosiuko a Ben Simon, de Ben Simon a Airborn. El celular de Pablo sonaba cada 5 minutos, como un despertador que nos despertara de la luz oblicua y la música funcional y las escaleras mecánicas. “Hola, ¿quién habla?”. Del otro lado hablaba Juan, Martín, José, Enrique, Marcelo, Ernesto, Juan de nuevo, José que al final se desocupada en dos horas y pasaba por casa de Pablo a las 6. “¿Te la pongo?”, seguía Pablo, dedicándome una sonrisa llena de dientes blancos como las teclas de un piano, como los botones de un choclo. “Ah, ¿es solamente para masajes? ¿No querés que te la ponga?” Sí, es solamente para masajes, hoy Juan, Martín y Ernesto no quiere que se la pongan. “Llamame en dos horitas que ahora estoy ocupado, te mando un beso en la cola”.

Yo comí un shawarma, un baklava y tomé un café turco. Pablo se enojó porque pedí tres servilletas de papel y usé dos, y porque no devolví la bolsita de plástico que me dieron en Havana cuando compré un alfajor y un conito. “Hay que cuidar el planeta”. En los restaurants devuelve las canastas con panes (“Acá tiran el pan aunque esté entero si no lo comés, yo soy amigo de un mozo y me lo contó”) y los platitos superfluos (“Hay que ahorrar detergente y agua, especialmente agua, que se está acabando”).

Se nota que Buenos Aires está vacía, no se ve mucha gente por los pasillos del shopping. “Se me está parando” - murmura Pablo, cuando le señalo el culo de un treintañero en bermudas. “Se me está parando” - murmura Pablo 3 minutos después, cuando le señalo a una tetona que camina sinusoidalmente. “Se me está parando” - murmura Pablo frente a un rugbier transpirado que nos mira desde un aviso de ropa deportiva. Lo extraño es que la erección de Pablo pareciera existir sólo en gerundio, siempre se está parando, nunca está parada. La erección no es un estado de transición hacia la rigidez completa, sino una expansión perpetua, como la del universo o la de nuestra soledad.

“En serio te digo, adelantate y vení caminando de frente y decime si se me nota”. Sí, se nota. “Paremos ahí en la baranda hasta que se me baje”. Miramos a la gente que deambula en el piso de abajo. Una chica y un chico se besan frente al puesto de los perfumes, una promotora teclea un mensaje en su celular. “¿Pero a qué se debe la erección continua?” - le pregunto. “Me resentí el cuello el otro día cuando me la chupaba, y si no me la chupo todos los días estoy recaliente”. “¿Te pusiste crema o algo?”. “¿En el cuello o en la pija?” “En el cuello, boludo, Ratisalil o algo”. “Sí, no me duele tanto, pero ahora solamente llego a pasarme la lengüa por la puntita, es un bajón.” “Okay, y mientras tanto… ¿no podés acomodarla para arriba y para el costado así se nota menos”. “No, me da cosquillas si la acomodo para arriba.” “Yo preferiría que camines riéndote a los gritos antes que con el socotroco ese atravesado. Aparte, si sabías que podían surgir estos inconvenientes, ¿hacía falta que te pongas ese pantalón cremita que te queda así de ajustado y que te marca todo?”. “Dejá de hablar de ella que se me para más y se me va a escapar una gotita en cualquier momento”. Lo que faltaba. “Metete allá atrás y hablá de cualquier boludez así se me baja” - dice. Allá atrás es un perchero con camisas en Zara y la boludez que le cuento es la historia de los pinguinos gays del zoológico de Nueva York. “Dale nomás, culiadazo, contáme. Los pingüinos no me calientan ni un poco”.

Los pingüinos se llaman Roy y Silo, contruyeron un nido juntos y no le daban ni bola a las pingüinas. Incluso estuvieron incubando una piedra con forma de huevo, pero el pingüinito nunca nació. Los guardianes del zoológico les dieron entonces el huevo de una pareja pingüina heterosexual y Roy y Silo se convirtieron en excelentes padres adoptivos. Pero la historia no termina así de feliz. Parece que Silo abandonó a Roy y se puso en pareja con una pingüina. Silo y su nueva novia intentaron tener un huevo, pero no funcionó. ¿Será otro fracaso de un hombre gay intentando el matrimonio heterosexual? Mientras tanto Roy sigue sin pareja y pasa la mayor parte de su tiempo con amigos y amigas pingüinos. Colorín colorado.

“Ya se me bajó, vamos al ñoba que quiero hacer pis”. “Sí, yo también”.

Pablo va hacia la hilera de mingitorios. Hay un solo gordito cuarentón orinando en el fondo. Yo me meto en uno de los casilleros con inodoro. Miro hacia arriba, hacia el rectángulo de techo y disfruto del alivio de mear la coca cola y el café turco en un chorro continuo. Acerco el dedo al botón y ahí es cuando escucho a Pablo:

- Disculpame, ¿tenés hora?
- No, no tengo.
- Ah, porque a mí se me paró.



27 Comentarios en “El tiempo no para”

  1. Fabrizio | 10/10/2005 a las 18:52:23

    Como todos tus relatos este es excelente, la frase de doble sentido del final no tiene precio. Un abrazo Xtian.

  2. danirmartin | 10/10/2005 a las 22:18:35

    Excelente final para un inicio demasiado recargado, en mi opinión.

    Me recuerda este doble sentido al famoso episodio de Camilo José Cela, que le llamaron la atención estando él dormido durante una importante reunión:

    “Sr. Cela, está usted dormido!”

    “No señor, estoy durmiendo…” dijo él abriendo los ojos.

    “Pero es lo mismo!”

    Y él, genio y figura, recalcó que prefería estar durmiendo que dormido, pues no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.

    Diferencias entre el participio y el gerundio.

  3. odalisca en topper | 10/10/2005 a las 01:30:39

    Xtian, mañana te linkeo, me encantó. Saludos a Pablo.

  4. Santxo | 10/10/2005 a las 11:08:51

    Muy buena historia, como no podía ser de otra manera… excelente el final! (Aunque coincido con danimartin que el principio estuvo un poco cargado, pero valió la pena para ese final).
    Keep goin’!!!

  5. zorro | 10/10/2005 a las 12:53:48

    Muy bueno, el principio a mi me gusto pero es verdad que es demasiado largo y repetitivo.
    el resto esta impecable. Felicitaciones¡¡¡¡
    Besos.

  6. Trinidad | 10/10/2005 a las 14:17:12

    Es la primera vez que te leo, hoy. Si supieras algo más de mí, entenderías por qué eso es tan impresionante. Pero como no lo sabés, no importa.
    Me parece que lo importante sería comentar algo acerca de lo que escribís. Sabrás perdonarme, otra vez, aunque no me conozcas, porque acabás de pegarme muy fuerte, como una cachetada en la frente, y no puedo decirte nada. Entonces, para la próxima, mi mensaje será algo más interesante que éste.
    Gracias igual, uno no siempre está tan solo como cree.

  7. Eleutherio | 10/10/2005 a las 14:43:29

    genial el relato. me sentì un poco identificado con tu amigo, claro que no se me está parando todo el tiempo y sólo con hombres, jejej.
    sigo leyendo, conste que no leo, siempre estoy leyendote.
    bear hug,

  8. deapoco | 10/10/2005 a las 18:46:35

    me hiciste reir mucho!!!!
    me encantó!
    abrazos!

  9. vitalio | 10/10/2005 a las 00:22:26

    Xtian: queda pendiente la narracion de las habilidades de tu amigo para performizar el auto-pete.

  10. debora | 10/10/2005 a las 16:04:27

    ay sí, el autopete, por favor, que cuente!

  11. HighToro | 10/10/2005 a las 00:33:47

    Jo.
    Que posts simpáticos hacés man. :-)

  12. Rodrigo | 10/10/2005 a las 03:06:19

    la opinion, cuando se hace como si uno fuera critico de cine -hay que buno estubo, salvo el principio…- es realmente valida?, se lee para leer o para recordar las fraces y despues citarlas?… catarcitemos un poco mas a ver

  13. Kalei | 10/10/2005 a las 14:15:06

    Caminatas esternas en éstas ciudades oscuras y los amigos y el cuello roto…
    Bonito, muy bonito y relante, como una nochecita de jazz y cerveza

  14. Vir& | 10/10/2005 a las 11:36:36

    Esos diálogos punteados, y la atmósfera es lo que mantiene la lectura.

    Y tu humor,siempre tu humor.
    Héme aquí de nuevo… :)

  15. noe | 10/10/2005 a las 14:22:16

    El principio no me enganchaba , pero le di una oportunidad y lo segui leyendo. Muy Bueno, casi excelente.

  16. Laura Santana | 10/10/2005 a las 06:01:06

    Ni sé como llegué aquí. Lo importante es que fué una agradable sorpresa. Muy cómico.
    Motivándote,
    Laura Santana (Rep.Dom.)

  17. jacobochain | 10/10/2005 a las 22:50:45

    Cada vez me gusta más tu forma de escribir…no sé si sos un man con demasiadas vivencias inquietantemente buenas de contar, o un ser con una imaginación y un verbo increible.

    Abrazos.

  18. Rocio | 10/10/2005 a las 04:34:37

    soy otra persona que llego de casualidad, y no lo lamento, me gusto mucho, me entretuvo hasta el final. muy copado espero leer mas de tus “creaciones”

  19. Evange | 10/10/2005 a las 20:58:09

    hola…en realidad termine leyendo esta historia y no tengo idea como llegué.
    Si alguien tiene ganas de explicarme, ya lo agradezco.

    Puedo opinar q me pareció mediocre la historia, pero el final buenisimo, el doble sentido bien puesto. (hablando de poner, jaja) Chau

  20. Andru | 10/10/2005 a las 14:42:17

    Excelente relato.. mirás la tele? sabías que hay una “novela” en canal 9 que se llama el tiempo no para? no te habrán afanado algo de argumento de tus historias?? mirá que podrías cobrar derechos de autor? si no la viste, avisá que te cuento de que trata.. jajaja.. me sigo engolosinando con tus historias…

  21. Maia | 10/10/2005 a las 21:53:01

    Hola! Si les digo cómo llegué acá se van a reir: estaba buscando páginas de fans de la novela “El tiempo no para” (!). En fin…casi cierro esta ventana emergente pero decidí leer. No me arrepiento. Muy buena la historia, muy bueno el final. Voy a pasar más seguido.
    Saludos,
    Maia

  22. diego | 10/10/2005 a las 20:59:03

    yo llegué igual, mirá vos, Maia… loco, muy loco haberme topado con éste, algun mix de imágenes que encuentra un insólito correlato con cierta secuencia ya existente en mis pensamientos… me gustó, y doblemente porque no lo esperaba. puto y aparte.

  23. Anónimo | 10/10/2005 a las 22:56:35

    chupala

  24. Halina | 10/10/2005 a las 20:41:52

    Entré sin querer.
    Leí una genialidad.
    Voy a pasar seguido.

  25. Marie | 10/10/2005 a las 21:30:46

    Yo tambien estaba buscando paginas de el tiempo no para y de repente me encontre leyendo esto…
    No me atrajo la forma o el cómo sino el contenido.

  26. Santi | 10/10/2005 a las 12:14:22

    jajaja, yo tambien estaba buscando paginas del tiempo no para, y llegue aca… igualmente, me gusto mucho

  27. Nico | 10/10/2005 a las 19:13:02

    Parece mentira, pero hace 15 días estaba en Baires buscando alguna página sobre el Tiempo No Para para ver cuando termina y me encontre con el blog. Lo empecé a leer, me gusta mucho la forma en que suas las palabras, que se yo. Cuando volvi a Mardel (soy de Mardel, por ahora) no me acordaba la dirección para seguir leyendo, pero si de la manera en la que llegué y aca estoy de vuelta. El blog esta muy bueno. Saludos.

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