Martín es el primer alumno de mi taller literario (ver post anterior) en su versión virtual. Ayer me envió un texto de su weblog para que lo leyera y le hiciera correcciones, críticas y sugerencias. Pensé que podría ser instructivo publicar su texto y mi devolución, como ejemplo de parte de la actividad de un taller literario. Me gustaría señalar que esto es sólo una de las actividades, aunque quizás sea la crucial: la que tiene que ver con escribir, recibir comentarios y corregir. También se leen textos o fragmentos de textos de autores conocidos, se discuten herramientas y recursos literarios y cómo utilizarlos, se sugieren ejercicios, etc.

Pero como el movimiento se demuestra andando, andemos. Acá va el texto de Martín (al que le agradezco el permiso para publicarlo), seguido de mis comentarios.

Suerte, por Martin

Mi papá me contaba en su último email:

(…)como siempre, el trabajo es lo que ocupa la mayor parte de mi tiempo. Por un lado es bueno en estos tiempos en que tanta gente no lo tiene, y yo por suerte tengo bastante. Sara, la sicologa, solía decir que no es correcto adjudicarlo a la suerte, sino mas bien al resultado de muchos años de esfuerzo, de responsabilidad y sacrificio. ¿Cómo está el tema del trabajo en Córdoba?

Intentando responderle a mi viejo queria contarles un poco sobre este tema. Poseo pocas herramientas: no tengo cifras, conozco poco de la ciudad y nada de la provincia. Sólo tengo abiertos los ojos, vivo en un piso 19 de Nueva Córdoba, veo a veces el noticiero local y camino bastante a toda hora.

Nueva Córdoba es el barrio lindante al Centro, hacia el sur, entre Bv. San Juan y Ciudad Universitaria. Es (como ya he dicho) una subciudad, una burbuja como dice Dany, y eso por varios motivos:

* casi todos los habitantes son estudiantes del interior de Córdoba o de otras provincias, mayoritariamente del norte o del sur del país. Con un target tan concentrado, el comercio flexibiliza sus rubros, ofertas y horarios para los jóvenes consumidores. Asi podemos encontrar librerias, centros de copiado y gimnasios abiertos hasta las 12 de la noche; Maxishops de 24hs, ese rubro comercial indefinido que vende casi todo lo que uno pueda necesitar, a un precio que aumenta de acuerdo a la cara de necesidad del cliente; deliveries de todo tipo de bebidas y comestibles (¿y fumables también?). Lavaderos, restaurantes de todos precios, cibers y locutorios abundan. No voy a olvidarme de los muchos bares, pubs y boliches que hay.

* Parece que la industria universitaria cordobesa tiene pujanza, y eso se lo veo desde mi ventana. Es una sola masa de edificios que sólo tiene huecos en los que están en construcción, y alguna que otra iglesia. Las pocas casas que quedan, si tienen dimensiones de terreno acordes, valen una fortuna sin importar en qué estado se encuentren

* Jazmines, estampitas, golosinas y revista “La Luciérnaga” que escriben jóvenes en rehabilitación de drogas; fundas para celulares, cds truchos con tapita y todo, plarinés, panchos (no electrónicos) y Diario La Voz; posters de La Mona, La Barra, Trulalá y relojes marca “ROLEK“.

Todo eso, y muchisimo más, se vende en la calle. La mayoría de estos vendedores son niños.

Apenas uno se aleja de este barrio, el paisaje cambia rotundamente. El sol vuelve a pegar en la cara, y eso no es metáfora de nada, sólo que ya no hay edificios. Los pibes en las esquinas, muy parecidos a los que cuadras atrás me ofrencíann flores “para tu enamorada o tu madre”, ahora patean una pelota deshilachada y me dicen algo parecido a un insulto porque yo visto una camiseta de Cipoletti, muy similar a la de Talleres, y ellos (intuyo) son de Belgrano.

Desde que estoy acá, dos accidentes fatales ocurrieron en las obras: la primer victima (un obrero cordobés) cayó desde un quinto piso junto a su compañero, quien quedó en gravisimo estado pero se salvó. El otro accidente ocurrio anteayer, era un pintor de nacionalidad boliviana (contaba la cronista en el noticiero), y cayó desde un décimo piso cuando la soga que sostenia su arnés se cortó mientras revestía el ladrillo visto con sellador.

Me puso muy triste esto. No puedo evitar acordarme de mis abuelos y de verles sus manos curtidas y sus caras arrugadas de laburar todo el dia y todos los dias, en codiciones miserables e injustas.

Sé que la rubia no tiene la culpa, pero es toda una postal mirada desde esta altura: sábado 4 de la tarde, el sol satanizado contra el asfalto y nosotros pagando los platos de semejante calor. La rubia toma sol boca arriba y se pone crema a cada instante. Mientras tanto, justo enfrente, en uno de los edificios en construcción, tres obreros acarrean en sus hombros bolsas de cemento y de cal. Como mi viejo, que también se rompe el lomo laburando, ellos tienen “suerte” de tener trabajo.

***

Devolución (por Xtian). Me gustaría aclarar que he sido especialmente extenso (y estricto) en esta devolución para mostrar el detalle de todo lo que se puede analizar. La típica devolución en el taller suele ser menos extensa y concentrarse en un par de puntos específicos.

1. el texto es de una carilla y media, 700 palabras. Eso alcanza solo para desarrollar una o dos ideas. Esa idea debería poderse expresar en una oración sencilla. Algunas ideas presentes en el texto son:

- estos días tener trabajo es una suerte.
- la pujanza de la zona “urbana” y cómo eso cambia apenas nos alejamos.
- aunque tener trabajo es una suerte, las condiciones de trabajo dejan bastante que desear.
- el contraste entre la frivolidad de la chica que toma sol y los que “se rompen el lomo laburando”.

¿Cuál de ellas es la esencial? Esa debería quizás cerrar el texto de alguna manera, no enunciando la idea explícitamente, pero sí enfatizándola.

2. Estoy seguro de que alguna de esas ideas disparó este texto, pero una cosa es nuestra intención inicial y otra cosa lo que sale. Una vez que el texto está escrito, hay que mirarlo con los ojos lavados y ver que dice el texto, cuáles son sus puntos de radiación, qué es lo que funciona y qué es lo que entorpece.

Lo que funciona:

- la descripción certera. El cartel que dice “ROLEK”, las flores “para la enamorada o la madre”, la revista que escriben los que se rehabilitan, la confusión de las remeras de los cuadros de fútbol. Para que un texto de esta extensión se justifique (para que genere “placer textual”), alcanza con que haya 3 o 4 de estas observaciones, de esos hilos eléctricos que disparan una reacción de reconocimiento y complicidad en la cabeza del lector. Tu texto tiene más de 4, o sea que tiene más de lo que necesita para funcionar.

Lo que entorpece:

- la ida y vuelta entre dos estilos diferentes. Uno es el estilo periodístico, de agencia de noticias: “el comercio flexibiliza sus rubros, ofertas y horarios para los jóvenes consumidores”, “niños”, “acarrean sus bolsas”. El otro es el estilo coloquial, del joven que recorre la ciudad a vuelo de pájaro: “fumables”, “intento responderle a mi viejo”, los “pibes en las esquinas”, “se rompe el lomo laburando”. Se puede ir de un estilo al otro, pero hay que ser muy sutil para hacerlo. Una forma es tomarse el estilo periodístico en solfa o hacerle un guiño al lector:

Ejemplo:

“Si yo fuera Santos Biassatti diría que el comercio ha diversificado rubros, ofertas y horarios para aprovechar el achicamiento de la demanda. Pero no soy Santos Biassatti, y si lo fuera, no estaría caminando por estas calles. Acá no hay ninguna historia del día”.

Eso es una pavada, pero solo lo doy como ejemplo de cómo usar el registro periodístico sin abandonar el tono coloquial y “despreocupado”. Creo que es más efectiva la “denuncia” (está claro que querés denunciar algo), si lo hace ese narrador canchero y compinche, que si lo hace alguien “a cara de perro” y con tono de reportero.

Lo que quiero decir es: el tono del texto tiene que ser uno, tiene que ser consistente. El narrador tiene que usar un traje solo: o se viste de periodista de CNN o de joven observador que cruza la ciudad volando en aladelta y ve todo en una toma aérea. A mí me gusta más la segunda opción, porque es donde el texto brilla.

- yo reescribiría esa lista de descripciones de tres ítems y la convertiría en una descripción única y continua. Usá como referencia alguien que cruza la ciudad en bicicleta, en aladelta, o como un pájaro (esa es la ventaja del narrador, puede tener facultades de superhéroe). Conservá esos detalles que le dan vida al texto, y que señalé más arriba y para qué la descripción no sea pesada, maquillala de acción.

“Los maxikioscos rebalsan de adolescentes recién salidos del colegio, que se demoran comiendo panchos y fumando cigarrillos a escondidas.”

El segundo ítem de la lista (eso de los huecos entre los edificios), frena bastante la descripción y es medio difícil de leer. Quizás alcance con decir algo así como: “en el centro no hay terrenos baldíos y las casas salen una fortuna”. Apurate para llegar a esos detalles que le agregan pimienta a la descripción (ROLEK, Trulalá, camiseta de Cipoletti), antes de que el lector se te duerma.

No te asustes de las descripciones largas, siempre y cuando estén salpicadas de datos atrayentes. Otra cosa: hay algo fundamental en las descripciones, más allá de su contenido informativo: su musicalidad.

“Hay librerías, peluquerías y cerrajerías, centros de copiado y mini mercados, locutorios y consultorios. Gimnasios abiertos hasta la medianoche, boliches abiertos hasta la madrugada y maxishops abiertos las veinticuatro horas. Hay escuelas del siglo pasado y templos evangelistas del siglo que viene.”

De nuevo, es solo un ejemplo, lo que quiero decir es que “describir bien”, es muy difícil, porque meter una descripción es accionar el freno de mano: la acción se suspende hasta que retomás la narración. El lector funciona en dos modos diferenciados: modo narrativo (“contame un cuentito”) o modo poético (“decime algo lindo que me haga soñar”) y una buena descripción debe recurrir a un modo o al otro, o a los dos. Una descripción “plana”, duerme.

3. el PRIMER objetivo de un texto es que el lector te lea desde el principio hasta el final. Antes de hacer reír o hacer pensar, hay que hacer leer hasta el final (me salió un versito). Y en ese sentido, el primer párrafo es crucial (otro más). Es más, un excelente primer párrafo puede alcanzar para que te lean entero, siempre y cuando no te mandes un moco horrible luego (y otro).

La cita de tu papá es un buen recurso. Las citas agregan “textura”, y eso es bueno. Pero una cita genera también la expectativa de encontrar algo novedoso, simpático o ingenioso. Es como si el lector dijera: “si me vas a traer otro personaje que tengo que monitorear, más vale que agregue algo”. Tu papá es un buen personaje, pero a esa cita hay que sacarle punta. Acá tenés que tomar una decisión vos: ¿querés violentar la “verdad” de la cita para mejorar el texto, o querés violentar la efectividad del texto para mantener la cita intacta? Es tu decisión. Podés no incluir la cita entera, sino solo las cosas que traen la voz de tu papá, mechándola en tu narración.

Ejemplo:

En un email, mi papá me cuenta que se la pasa trabajando, que por suerte trabajo tiene “bastante”, “y eso siempre es una suerte”. Después me dice que su psicóloga le indicó que “no es suerte, es esfuerzo acumulado, responsabilidad y sacrificio”. Termina preguntándome cómo está el tema acá, en Córdoba.

O sino reescribí la cita para que sea más corta o más colorida, quizás usá la voz de tu papa, pero evitá el tono acartonado de “el trabajo ocupa la mayor parte de mi tiempo”. Ojo, tengo sentimientos ambiguos con respecto a esta cita, porque el tono de tu papá es consistente, pero empezar el texto con el email de tu papá lo frena demasiado. Muchos lectores van a cortar la lectura en el medio de esa cita. ¿Quizás puedas mover de alguna manera la cita más adelante, una vez que ya enganchaste al lector con la descripción de los ROLEK y la Mona y Trulalá?

4. Traer a tus abuelos es una buena idea, pero patinás con los clichés: “manos curtidas”, “caras arrugadas”, “condiciones miserables e injustas”. Todo, encima, en un párrafo. Eso se dijo 8000 veces y no tiene ningún efecto en la cabeza del lector, más que disparar un “aire de denuncia”. Quizás sea mejor explicar que hacían tus abuelos (no demorarte más de un párrafo). O usar tus facultades de observación fotográfica para tirar una polaroid que resuma eso de “laburar todo el día y todos los días”.

5. Al final no se entiende bien el tema de la chica. O sí. Querés decir que la chica toma sol mientras los demás trabajan… pero tenés que introducir al personaje un poquito más suavemente (¿dónde está la rubia? ¿en el edificio de enfrente? ¿tomando sol en una terraza?).

6. “Desde que estoy acá” hubo dos accidentes fatales. Si no decís cuanto hace que “estás acá”, no se sabe cuán grave es que haya habido dos accidentes.

7. El tema de los accidentes suena raro. Al primero lo describís en forma general: cayó junto con su compañero. Del segundo das muchos más detalles, y no se sabe bien por qué. O mejor dicho, suena a que tenés información detallada de uno, y no del otro. Ponele a los dos el mismo nivel de detalle… o si incluís un detalle, que sea importante (¿se quedó dormido porque tenía tres trabajos?, ¿fue una negligencia del empleador?, etc).

8. Yo sacaría el “quería contarles un poco del tema”, es obvio, eso es lo que el texto hace.

9. No me digas “algo parecido a un insulto”, quiero saber exactamente que te dijeron.

10. Estate atento con los clichés, más allá del párrafo de tus abuelos; cuidado con las frasecitas automáticas. Si uno dice “condiciones de vida”, es muy probable que termine en “condiciones de vida paupérrimas”, y esas frases, si se acumulan, convierten cualquier texto en un chicle (por algo cliche y chicle son anagramas). No digo que estén todas mal, pero te doy algunos ejemplos de “zonas resbaladizas” (para que estés atento a ellas y si las ponés sepas que estás corriendo el riesgo de patapúfete y terminar en la banquina):

- “ocupa la mayor parte de mi tiempo”
- “la necesidad del cliente”
- “no voy a olvidarme de” (eso es un giro discursivo que no se justifica NUNCA… suena a maestra en un acto del primario o a alguien que acaba de recibir un Martín Fierro)
- “industria pujante”
- “dimensiones acordes”
- “se rompe el lomo laburando”

algunas de estas se pueden quedar, no tenés que quitar todas. Y ojo: no saques estas cosas y las reemplaces por prosa acartonada. Entre “accidente fatal” y “percance desafortunado”, prefiero “accidente fatal”. En realidad, para mí siempre es mejor lo simple y directo: “desde que estoy acá murieron dos personas en accidentes de trabajo” o “desde que estoy acá hubo dos accidentes, en los que murieron dos personas”.

11. Detalle: algunas veces usás los paréntesis cuando corresponderían las comas.

“Es (como ya he dicho) una subciudad” debería ser “Es, como ya he dicho, una subciudad”.

Conclusión:

el texto está bien y tiene partes con mucho jugo, ahora falta sacarle un poquito de pulpa, para que no atragante. Corregilo y volvé a mandármelo. Mis sugerencias y críticas siempre son cuestionables, solo cambiá lo que te parece que no funciona, luego de releerlo y reevaluarlo vos.



14 Comentarios en “Taller literario: cómo se edita un artículo”

  1. suzne | 13/04/2005 a las 06:18:13

    Esta muy bien lo del “Taller Literario…”,ten paciencia normalmente escribimos,tal como hablamos
    apresuradamente.Sin pensar que quien lo va a leer no tiene el guion la pelicula.
    Suerte

  2. carlos | 13/04/2005 a las 12:16:48

    Buenisimo!

  3. Soraa | 13/04/2005 a las 19:30:33

    Muy bueno!
    Cristian siempre me sorprendés…
    un beso

  4. Ma Lau | 13/04/2005 a las 21:26:09

    Xtian: Está muy bueno lo que hacés en cuanto a correciones, que no es un trabajo simple de hacer.
    Me gustó mucho que remarques que un texto está hecho para ser leído, de principio a fin, y que eso es el objetivo primordial de quien escribe.
    Yo hago un trabajo similar a éste, pero no por blog.
    Gracias por mostrarme otras posibilidades

  5. Latente! | 13/04/2005 a las 23:01:11

    con lo cansado que estoy de estar en la Mac diseñando, ya no leo nada, pero debe estar bueno. Igual pasé a saludar.

  6. Agustín | 13/04/2005 a las 16:34:17

    yo tenía miedo de escribir hasta que empecé a hacerlo (digo ahora, en este momento, este comment…) lamentable lo de los horarios de los encuentros (trabajo hasta las 18,30) y la verdad me gustaría tantisimo poder hacer una clase “face to face” con el gurú Xtian…
    Veré si me pongo de acuerdo conmigo.
    Hasta entonces.

  7. Meridian | 13/04/2005 a las 21:19:56

    ¿Que podria hacer para aprender a escribir notas ya que no tengo tiempo para ir a la universidad?

  8. Lino Solís de Ovando | 13/04/2005 a las 05:56:28

    Hola Xtian. Te escribo desde Chile. Entré a tu sitio por las postulaciones al premio de los mejores blogs del diario 20 minutos.es. Me parece muy interesante lo que escribes, y creo que te sumaré a la pronta de lista de blogs preferidos que quiero tener en mi blog, gomademascar.blogspot.com, que es una columna literaria en capítulos, que narra la vida íntima de un gum taster, un catador de chicles. Ojalá sea de tu agrado, y te sigo leyendo.

  9. Amelie | 13/04/2005 a las 09:40:33

    Y los que participamos en el Taller como oyentes, cuánto tenemos que pagar?

  10. Nati | 13/04/2005 a las 18:59:38

    no pude evitar tomar nota de algunas de las sugerencias que le diste a Martín, y luego aplicarlas en un texto de propia autoría. Ya sé, eso es robar, pero bueno, tengo una buena excusa y el fin es sano…
    La verdad Chris es que soy una gran admiradora de tus escritos, y desde que descubrí el blog no he podido dejar de leerlo, me gustaría mucho conocerte en persona, y tantísimo más asitir al taller, a conocer si se quiere cual es el mecanismo que vos empleas cuando contás tus historias. La verdad es que no creo tener dotes de escritora, en absoluto, y si bien mis conocidos han hecho alguna vez buenas críticas de mis textos, yo siento que me trabo con los detalles, que la pimienta que trato de agregarle a los textos terminan siempre en chistes malos o cursilerías que revuelven el estómago, no sé.
    Hace meses que no escribo en mi blog, y es porque no es, definitivamente, el blog que quisiera tener. Considero el gusto por escribir, como una excelente forma de expresión, como un buen medio para dejarse fluír, pero sin embargo, y a pesar de que las ideas sobran, las palabras, que son el medio, se convierten en el principal obstáculo, y a pesar del esfuerzo, jamás logro mi cometido.
    En fin, mucho gusto me daría concurrir la las reuniones literarias, y aunque por ahora me resulte imposible (primero porque Palermo queda bastante lejos de Córdoba,y luego por una cuestión de financiación), dejo plasmado aquí mi apoyo al emprendimiento, mis ganas de ser parte y finalmente el deseo de que en alguna otra oportunidad vuelvan a compartir con los lectores de tu blog, algún nuevo texto con su correspondiente devolución… (para seguir tomando ápuntes, vio…?)
    Mis más cordiales saludos desde La Docta

  11. montuna | 13/04/2005 a las 19:47:25

    Formidable la corrección que hiciste al texto de Martín. ¿Continuaste el taller? ¿Por qué no has hecho otras correcciones? Aprendemos y disfrutamos tanto con ellas… Gracias desde Venezuela.

  12. Xtian | 13/04/2005 a las 20:06:09

    Si, continue con el taller. Hay unas 6 o 7 personas actualmente. Los textos y sus devoluciones (unas 10 por ahora), estan en un weblog abierto solamente a los integrantes del taller (ellos lo decidieron asi). Me alegro que te haya servido. Por otro lado otra gente dijo que este tipo de texto no era el que correspondia a este blog y convenia ponerlos en otro lado.

  13. Rocamadouralos | 13/04/2005 a las 18:39:42

    Hola X. Tengo posibilidades de entrar al taller? Veo que cupo habría, pero no se si no es medio tardón ya. Qué días se están juntando? Roca

  14. Xtian | 13/04/2005 a las 07:04:46

    Sí, el taller continúa y tiene unos 8 miembros (virtuales). También hay varios interesados en una versión presencial, así que estoy evaluando esa posibilidad también.

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