A partir de hoy

15 de Julio del 2010

Igual de puto, pero mucho, muchísimo menos aparte.

Y ahora comparto con ustedes una nota que salió publicada en el número actual de GMaps. Ahora que se aprobó el matrimonio gay, tiene todavía más vigencia.

Después del champán y el carnaval carioca

¿Por qué es que aunque nunca tuve una pareja duradera y nunca se me ocurrió convivir (y mucho menos casarme) miré de punta a punta el debate en diputados por la ley de matrimonio gay? No sólo lo miré, sino que me atornillé al sofá y le grité mi bronca al televisor con Hotton, asentí con la cabeza y traté de calmarme con Rossi, y lloré a mares con Cuccovillo. Parecía el cliché de la publicidad del hincha de fútbol, barriendo todo el espectro emocional en cámara rápida. Muchos vivimos el debate como la final de un mundial.

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Noticias varias

21 de Junio del 2010

Hola a todos, acá varias noticias.

1. Ayer domingo del día del padre, aparecí junto a mi padre en una nota publicada en .dom, la revista del diario Tiempo Argentino. El artículo titulado Paternidad sin prejuicios trata sobre padres con hijos gays. Ahí estamos el diputado Cuccovillo y su hijo, Cumbio y su padre, Claudia Castro (de La Fulana) y su padre, mi padre y yo. Pueden ver la nota en formato pdf acá.

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El chico del llavero

20 de Junio del 2010

{Este es el primer texto del libro Raro, que acaba de publicarse en Paraguay. Estoy buscando editor en Argentina. Que lo disfruten.}

Cuando yo tenía 14 años empecé a estudiar inglés en una academia. Fue en esas clases que conocí a Roberto, que tenía mi misma edad. Yo todavía no era gay sino raro. Lo primero que le vi cuando se sentó al lado mío fueron las uñas sucias de grasa. Al terminar cruzamos al kiosco a comprar unos chicles. Resulta que el kiosquero lo jodía todo el tiempo con el “llavero”: el chico del llavero, qué levante debés tener con ese llavero, ¿lo lustrás para que brille?, mostrame el llavero, dale, mostrá, no te hagás el tímido. Roberto se bajo el cierre del pantalón y sacó una pija gigante que agarró por la base y sacudió.

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Globos (recuperado)

30 de Mayo del 2010

Escribí este texto para un blog que ya no existe: Kaputt. Lo repongo acá, ya que lo descubrí buscando por ahí.

{24 de noviembre de 2005, Buenos Aires}

Hace más de dos semanas que cumplí 35 años y todavía los globos están ahí. Ayer explotó uno a las 5.47 AM. Lo sé porque abrí los ojos y vi los dígitos en el radio reloj. Pensé “explotó uno de los globos que está colgado de la lámpara del living, debería sacarlos de una vez, no porque exploten a las 5 de la mañana, sino porque bloquean la luz de la lámpara y se ve todo medio anaranjado”, y me volví a dormir.

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Cáscara

7 de Mayo del 2010

{Texto que escribí para el libro que estoy por publicar.}

El filo del cuchillo que entra, secciona la cáscara, apenas, se detiene a milímetros de la superficie, la mano que se afirma para rotar la manzana, el filo que avanza en espiral, una sola tira continua que baja en el aire y se acomoda en el plato, dócil, recostada como una maja en un sofá. Mi mamá me extiende la manzana pelada desde el otro lado de la mesa. Yo la agarro, le clavo los dientes, desgarro, mastico, paladeo. La pulpa trae el olor de las manos de mi madre.

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Abril 2010: mi libro, nuevo taller, Reynaldo Arenas

21 de Marzo del 2010

Estoy medio desaparecido del blog, pero contento. Acá van algunas novedades.

El turno del lunes del taller de escritura se llenó. Así que voy a abir un nuevo turno, los martes, de 20 a 22, en Bulnes y Santa Fe. En este turno sólo va a haber alumnos nuevos, así que es una buena oportunidad para los que quieren probar escribir texto breve. Es un taller de iniciación y exploración, así que aprovechen. Cualquier cosa, manden email a crodriguez@gmail.com y les cuento más.

Un lector del blog me ofreció publicar en su editorial, así que estoy preparando una compilación de textos del blog remezclados, remixados, son muchos samples y scratch. Veremos qué sale. A medida que vaya avanzando el proyecto, los mantendré informados.

El segundo mes del taller de lectura se viene con todo. Vamos a leer Celestino antes del alba, de Reynaldo Arenas, una novela que precedió a Cien años de soledad, de García Marquez y que ya configura el realismo mágico. Es un libro de culto, embriagador. Los que quieran sumarse al taller de lectura, también chiflen.

Y pronto más textos para el blog.

Intentar decir

22 de Febrero del 2010

Estoy zambulléndome en Faulkner: sus cuentos y sus novelas (en inglés y en castellano), pero también lo que se escribe sobre él. Así descubrí algo chiquito, ínfimo, pero que me parece fascinante. Es tan ínfimo que se le pasó al traductor, al menos en la traducción que yo tengo.

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Canto I

16 de Febrero del 2010

Hoy canto,
erguido,
vertical,
flotando sobre Palermo pegoteado.

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Totalmente desnudo, parte 5

28 de Enero del 2010

Quiero mirar para atrás pero con los ojos bien abiertos, como si fuera nuevo, sacarle el plástico, encastrar todas las piezas otra vez. Todas las casas que yo conocí de chico eran iguales. Un living que nunca se usaba, a veces alfombrado, con un sillón que nadie usaba, con repisas y mesitas ratonas llenos de adornitos comprados en las vacaciones, que se iban reponiendo pegando con poxirán y al final se descartaban: la virgencita que cambia el color con el tiempo, un abanico, una cosita de cerámica, un gauchito, algo hecho con caracoles, porque los veraneos eran en la costa o en Córdoba. Todos los cuartos estaban conectados por un pasillo: allá la cocina, a veces conectada por una puerta plegable al living, al fondo el baño, acá las habitaciones. Todas las casas que conocí de chico tenían esa misma disposición. Nunca, cuando estaba de visita, tenía que preguntar dónde estaba el baño, siempre estaba al fondo del pasillo. Además, los chicos no éramos invitados a las casas, jugábamos en la calle. O mejor dicho, cuando yo era bien chico, jugábamos en el campito.

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Despierto

13 de Enero del 2010

Trepamos la colina en cuatro patas, yo mirando las zapatillas de lona de Mabel, sucias, mordidas en el costado por el asfalto y Doug más arriba, clavando los dedos de las manos en la tierra, aunque no era necesario, impulsándose en las pantorrillas que se le hinchaban como bombitas de luz. En la cima miramos y vimos la cinta de la ruta, el enchastre de los árboles en el horizonte, las nubes y su brushing. Nos sentamos = apoyamos el culo tibio en el pasto fresco, mientras el sol bajaba como un monito por una liana y Doug quiso dormir la siesta. Se plegó en falsa escuadra, se metió en el regazo de Mabel y ronroneaba.

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